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De la diáspora y la xenofobia

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11.10.2019

El crecimiento exponencial de la diáspora venezolana ha venido disparando, en varios de nuestros países vecinos, peligrosos focos de intolerancia que debemos tratarlos con racionalidad y sensatez.

Al drama humano que significa abandonar familia, comunidad, bienes y tierra, se suman ahora estos brotes de rechazo, que van a afectar aún más la vida de millones de compatriotas en las diversas naciones latinoamericanas.

En la primera etapa de la diáspora, nuestros vecinos ofrecieron una política de apertura y acogida amable y positiva. Estaban vigentes las normas acordadas, en tiempos de nuestra democracia, cuando éramos parte de los diversos mecanismos de integración creados en América del Sur, tales como la Comunidad Andina y Mercosur.

Un venezolano podía viajar con su cédula de identidad, sin pasaporte, por los países de la CAN. No había objeciones a su presencia. Al contrario, en los tiempos de la bonanza petrolera se promovía la visita de nuestros compatriotas en diversos países. Ella ayudaba enormemente a sus economías. Se trataba de visitantes que gastaban ingentes sumas de dólares en hoteles, restaurantes y tiendas.

Ahora se nos ve con recelo y se nos solicita visa para visitar Chile, Ecuador, Perú, Trinidad y Tobago, Costa Rica, Panamá, El Salvador, Guatemala, Aruba, Curazao y Bonaire.

El asunto es complejo. Nuestros vecinos tienen economías frágiles y una avalancha, como la que ha generado el socialismo del siglo XXI, tiene un impacto en diversas variables.

Una parte significativa de nuestro talento joven, constituido por profesionales de alta factura, técnicos y personal de buena formación, en diversas disciplinas, ha salido del país y ha significado un aporte muy valioso para estas naciones.

Muchos han sido incorporados en sus profesiones y oficios, a una actividad productiva y profesional. Hay, también, muchos que han tenido que abandonar sus profesiones y ocuparse en otros menesteres, para poder ganar el sustento con el cual sostenerse y sostener a sus familias.

En paralelo ha emigrado otro contingente de compatriotas con menores niveles formativos. Ellos han llegado a las principales........

© Diario La Nación