Y llovió arroz... |
Como bien decía el romance: “Que por mayo era, por mayo, cuando hace la calor, cuando los trigos encañan y están los campos en flor, cuando los enamorados van a servir al amor”. Cierto. Fue por mayo, mañana, aquel sábado 3 de mayo de 1986, cuando el cielo pareció abrirse y, entre vítores de cariño emocionado, llovió arroz sobre aquella pareja que salía, nerviosa, de la iglesia de San Félix y que, misteriosamente, veía el Gran Eje y, en general todo lo que se ponía frente a ellos, con un halo que, mirando hacia atrás, se diría de felicidad pero que en el momento en que todo sucedía no era sino una mezcla de ansiedad vestida de inquietud dentro de una burbuja aislada del mundo y que parecía tener, como en un planeta literario, solamente dos habitantes que se abrían paso ante ese futuro que empezaba allí mismo.
Y........