Leer o no leer |
Hubo un tiempo, no tan lejano, en que los jóvenes leían —leíamos— cuantos libros caían en nuestras manos. A veces por consejo/imposición curricular, pero en otras por alimentar ese gusanillo que despierta el ansia por descubrir esa literatura que ha devenido en la actual. Se nos suponía, como el valor en tiempos de mili obligatoria, una cierta comprensión lectora como resultado del esfuerzo del sistema educativo y del empeño personal.
Ese tiempo parece haberse diluido a medida que las hojas de los calendarios iban cayendo. Cada día nos asaltan noticias en redes sociales, en reportajes televisivos e incluso en prensa escrita, que hablan del descenso de la lectura en esas edades supuestamente proclives a descubrir sus encantos. En un estudio reciente se afirmaba, para nuestro sonrojo, que los estudiantes de nuestro país alcanzan niveles muy por debajo de la media de la OCDE y de la UE en comprensión lectora. Y, lo que ahonda más en la “desastrosa” realidad es comprobar que sus calificaciones........