Hablemos de fútbol
Hablar de fútbol es lo único que tranquiliza entre la marabunta política, el discurso manido, el alboroto interesado, la judicialización de la vida pública y la ausencia de sentido común. Para que haya paz en las familias, para desviar las miradas hacia la normalidad, para que los vecinos se saluden en los rellanos... sólo queda hablar de fútbol. La historia demuestra que, cuando la cuerda se tensa hasta el punto de amenazar con la ruptura, siempre hay un partido, de fútbol, que invita a abandonar los extremos y dejar de tirar hasta que se acuerden otros de que ahí estaba el hilo de la conversación. Es lo único que queda en medio de un panorama rocambolesco y de preocupante crispación con capacidad para eclipsar los análisis de las últimas elecciones celebradas en el sur de España. Mientras el Partido Popular saborea la victoria a medias en Andalucía, el corazón del sanchismo queda tocado por el resultado de las urnas y por una causa de mayor contundencia: la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero por “organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental”. ¿Es mejor hablar de política?
La pregunta es retórica y, como en botica, habrá respuestas de todo tipo. Sin embargo, toca fijar la mirada en el panorama autonómico al que, con independencia de lo que importa a la hora de las inversiones, también contribuye Jaén. Está claro que la provincia abandonó el selló de granero socialista y, aunque los........
