Mamarracho de autor
Hay palabras que no vuelven inocentes al debate público y “mamarracho” es una de ellas. En Chile se popularizó durante el primer proceso constitucional para nombrar, con la rudeza del lenguaje común, una propuesta que no fue rechazada por una elite atrincherada, sino por una mayoría ciudadana transversal. El texto que eliminaba el Senado, debilitaba contrapesos y coqueteaba con la ilusión refundacional de una asamblea con poder originario. Ese fue el mamarracho que Chile conoció.
Por eso resulta llamativo -y algo más que llamativo- que Jaime Bassa haya usado ahora la misma expresión para referirse al proyecto de reconstrucción nacional. No porque sea intocable. Puede ser criticado en su mérito, impacto fiscal, técnica legislativa, prioridades o efectos distributivos. Debe ser sometido a escrutinio severo. Pero una cosa es discutir una iniciativa ingresada por mensaje presidencial, tramitada por comisiones........
