Perdió Facebook |
Un juez en Estados Unidos declaró a Meta (Facebook/instagram) y Youtube (Google) por primera vez en la historia como responsables de un caso de depresión de una joven. Las redes sociales pasan desapercibidas, pero sus alrgoritmos influyen para comprar, reproducir o sentir una infinidad de emociones que algunos ya no pueden controlar.
El pasado mes de marzo del 2026 una joven de 20 años identificada como Kayley logró demostrar que desarrolló una adiccion extrema a las redes sociales, con un uso diario de 16 horas conectada a pantallas que la conllevó a una depresión profunda, dismorfia corporal e ideación suicida. Un problema que inicia a temprana edad, donde muchos padres por mantener “ocupados” a los niños, entregan dispositivos móviles sin saber a qué tipo de contenidos se pueden ver expuestos.
El centro del debate en este caso fue el “diseño adictivo”, a diferencia de otros casos concentrados solo en el uso de los dispositivos. Aunque Mark Zukerberg (dueño de Meta) defendió que no existe evidencia científica o una relación directa de redes sociales y salud mental; además responsabilizó a los menores que evaden los controles de seguridad; y argumentó que la joven tenía problemas asociados a sus círculos familiares; aun así, el juez le ordenó el pago de 6 millones de dólares por indemnización, es decir aproximadamente 22 mil millones de pesos colombianos, con una responsabilidad del 70% de Facebook y 30% de Youtube.
Actualmente están en curso alrededor de 1.600 demandas por daños psicológicos de estas redes sociales y las que vienen en consecuencia por este fallo histórico. Se puede responsabilizar la crianza familiar, pero siempre existirán padres ausentes por diferentes circunstancias y el punto central es que consumimos a diario, un video de 10 segundo se vuelve más atractivo que el anterior; es la nueva era de la comunicación humano-máquina que a partir de hoy tendrá límites.
Finalmente, las emociones a través de una pantalla son evidentes, algunos suben una foto esperando reacciones de “me gusta” o “corazón” para subir la autoestima, o en su defecto los “me divierte” le dan una señal de rechazo; tal vez para muchos sonará absurdo o de “cristal”, pero no todos tienen la misma fortaleza, la soledad acompañada de contenido adictivo es una droga que por fin fue penalizada.