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Los campeones no siempre cruzan la meta primero

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26.03.2026

Por: Ramiro A Gutiérrez P.

La semana pasada escribí sobre la Media Maratón del Huila, un evento que marcó un antes y un después en la región. Pero más allá de las cifras, y de la organización, lo más valioso que dejó fue algo que no siempre se mide: historias.

Gracias a la acogida de esa columna, recibí un mensaje que me impactó profundamente. Era la historia de Luisa María Galindo, una joven de 30 años que desde hace muchos años convive con la diabetes. Y aunque su condición podría ser vista por muchos como una limitación, en su caso terminó siendo el punto de partida para una transformación extraordinaria.

Luisa tomó una decisión que pocos se atreven a tomar: soltarlo todo y empezar de cero. Dejar atrás lo que le daba seguridad, pero también lo que la mantenía estancada. Apostarle a su bienestar, a su salud, a su vida. Y eso, que suena simple en palabras, en la realidad exige una dosis enorme de valentía.

En ese camino volvió al deporte, a una pasión que siempre había estado ahí. Retomó el running, no solo como una actividad física, sino como una herramienta de vida. Con disciplina y acompañamiento, logró algo mucho más grande que correr, fortaleció su mente, mejoró su salud y encontró equilibrio.

Lo que más me llamó la atención de su historia es cómo transformó su condición en una aliada. El ejercicio le permitió mejorar el control de su glucosa, fortalecer su corazón y reducir el estrés. Es decir, lo que para muchos sería un obstáculo, ella lo convirtió en una oportunidad.

Y como si fuera poco, dio otro paso que también implicaba miedos: iniciar su tratamiento con bomba de insulina. Una decisión que durante mucho tiempo evitó, por todo lo que implicaba a nivel físico y emocional. Pero hoy la reconoce como su compañera, como una herramienta que le da libertad y calidad de vida.

Hoy, Luisa no solo corre. Hoy es una mujer emprendedora, libre, que viaja por el mundo, que construye una vida con propósito. Y todo esto con su condición, no a pesar de ella. Su historia nos deja una reflexión muy importante, muchas veces los límites no están en las circunstancias, sino en la forma en que las enfrentamos.

Vivimos en una sociedad donde es fácil encontrar excusas, falta de tiempo, de recursos, de oportunidades. Pero también es cierto que hay personas que, con condiciones mucho más complejas, deciden avanzar, crecer y construir la vida que sueñan.

No se trata de romantizar las dificultades, porque son reales. Se trata de entender que sí es posible superarlas cuando hay determinación, disciplina y una decisión firme de no rendirse. Historias como la de Luisa nos recuerdan algo importante, empezar de nuevo no es fracasar, es tener el coraje de elegir una mejor versión de la vida.

Y tal vez ese sea el mensaje más importante, no hay impedimentos definitivos cuando hay voluntad. Todo es posible cuando se combina propósito con acción. Porque al final, no gana el que tiene todo a favor, gana el que decide no quedarse quieto.


© Diario del Huila