Volvieron los carrotanques |
Por: Luis Alfonso Albarracín Palomino
Producto de las diferencias diplomáticas para contrarrestar los aranceles impuestos entre Colombia y Ecuador, los cuales no se han podido subsanar por los trinos revanchistas que se han generado entre los primeros mandatarios de estos dos países hermanos y que han lesionado a un centenar de productos que se intercambian mutuamente, entre ellos el transporte de hidrocarburos a través del oleoducto transoceánico que atraviesa territorio ecuatoriano. El presidente Ecuatoriano Daniel Noboa y el primer mandatario de los colombianos Gustavo Petro Urrego, iniciaron hace mes una guerra comercial que han lesionado los intereses binacionales a través de la imposición de medidas arancelarias, afectando ostensiblemente el comercio Binacional.
La crisis comercial entre Colombia y Ecuador a marzo de 2026 ha escalado a una guerra arancelaria de grandes proporciones con aranceles del 50% aplicados mutuamente por dichos países, a productos desde el 1 de marzo. Esta medida, motivada por diferencias en seguridad fronteriza, ha reducido el comercio en la zona hasta en un 90%, afectando severamente a transportistas y al sector empresarial, generando un bloqueo en el puente de Rumichaca, inclusive. De acuerdo con los medios de comunicación de ambos países, ha provocado una parálisis fronteriza. La actividad del transporte pesado ha disminuido drásticamente, con camioneros reportando caídas en sus ingresos del 70% al 90%. Se estima que la crisis pone en riesgo cerca de 500.000 empleos y afecta a más de 2.700 empresas colombianas que exportan a Ecuador.
Lo anterior ha provocado que Ecopetrol haya tomado medidas para transportar el hidrocarburo a través de la Ruta 45 desde los pozos que se encuentran ubicados en Orito Putumayo hasta la refinería de Barrancabermeja a través de carrotanques de alta capacidad, colocando en serias dificultades el transporte terrestre entre los departamentos del Huila y Putumayo. Diariamente circulan más de 150 vehículos cargando crudo, generando disminución en la velocidad en la movilidad, que junto con el aumento del riesgo de accidentes, el daño de la capa asfáltica de la ruta 45 recientemente reconstruida y las vías urbanas de Pitalito y otros municipios por donde circulan estos carrotanques.
El gobierno nacional se encuentra desentendido de la problemática, que afecta el bienestar de los huilenses. Considero que el sector gremial, los congresistas huilenses, tolimenses y del Putumayo, sus gobernadores y alcaldes de los municipios afectados, deben unir su voz de inconformismo antes las instancias nacionales, para encontrar una salida urgente a esta crisis vial que se nos avecina. Igualmente, los gremios empresariales de ambos países deben hacer un llamado inmediato para solucionar este conflicto y reabrir dialogo binacional. No podemos volver a vivir el viacrucis del daño de la capa asfáltica como sucedió hace más de 10 años en nuestra región surcolombiana.