Irresponsabilidad de los motociclistas |
Por: Luis Alfonso Albarracín Palomino
He sido reiterativo que cuando circulamos por las carreteras del departamento, observamos la impericia y la anarquía de los motociclistas que no respetan las señales de tránsito y como si fuera poco, se le atraviesan de manera imprudente a los vehículos, generando pánico entre los conductores y los peatones. Vale la pena que las autoridades municipales contribuyan a integrarse con la Policía de Carreteras para ejercer control estricto sobre estos conductores que circulan de manera irresponsable, los cuales lo hacen como si estuvieran en una pista de velocidad.
Igualmente, algunos motociclistas, también han perdido la racionalidad y la capacidad de respeto con todos los demás usuarios de las vías. Estos desadaptados sociales avanzan como si fueran un volador sin palo. Aunque las autoridades de tránsito desarrollan intensas jornadas de control, se sigue aumentando los niveles de indisciplina social. Inclusive muchos contraventores cuando son requeridos, utilizan formas irracionales de violencia contra los agentes de tránsito, los cuales se sienten impotentes ante tales ataques brutales a que son sometidos.
Paralelo al incremento de estos velocípedos que están circulando en las vías del Huila, se ha desatado una ola de inseguridad, que tiene muy preocupada a la sociedad. En algunas regiones del país, especialmente en nuestro departamento, tenemos este mayúsculo problema, porque son utilizadas para cometer actos delincuenciales, generando pavor y temor en la población. Ya no es seguro andar por las calles de los municipios. Estamos sujetos de ser atracados por estos depravados sociales, que no les interesa la vida, con fin de cometer sus fechorías. Igualmente, las motos son objeto de hurtos y las autoridades se encuentran desbordadas porque no pueden controlar estos delitos que inclusive, se cometen en la plena luz del día, donde las personas se encuentran desamparadas del accionar estatal.
Cuando uno circula por las vías del departamento, se observan el desplazamiento libre de motos sin placas, destartalados, sin las mínimas elementos de protección, sin Soat y revisión tecno mecánica, entre otros, lo cual refleja una seria amenaza para los demás vehículos y peatones en la vía. Inclusive, aunque parezca risible, cuando existen retenes de control de las autoridades policiales, se ubican a doscientos metros antes y después de éstos, esperando que levanten los puestos de control, para que cientos de motos continúen sus movilizaciones suicidas. De nada valen las campañas de prevención vial. Tenemos un caos vial.
Podemos inferir, que muchas motos que son robadas en las ciudades van a parar a estas localidades, donde no existen controles de las autoridades de tránsito. Estamos viviendo una anarquía en este sector, que debe ser intervenido de manera urgentemente por el gobierno nacional. Algunos alcaldes municipales, salen a prohibir parrilleros, ponerles chalecos y hasta pico y placa a las motos porque son los vehículos más presentes en los robos y en los asesinatos. Actúan desesperados para contrarrestar la inseguridad latente que vivimos, pero no toman soluciones de fondo, pues la culpa no la tiene la moto, la verdadera responsabilidad es del Ministerio de Transporte, de la Agencia Nacional de Tránsito, de las Secretarías de Movilidad locales y regionales, más otras oficinas e instituciones que no han logrado sentar a ensambladores, importadores, vendedores y usuarios para aplicar reglas y hacer que el Código Nacional de Tránsito funcione en todos los rincones de un país agobiado por los indisciplinados motociclistas.