La mujer: hacedora de historia |
Por: José Eliseo Baicué Peña
No habría historia sin la mujer. Definitivamente su papel es determinante en el devenir de la humanidad. No existiría la sociedad sin el importante rol que la mujer cumple de principio a fin. Un rol que la historia ha visto transformar paso a paso de manera trascendental.
Desde sus orígenes, la mujer como primera recolectora y agricultora, cuidadora de los hijos y administradora del hogar, universitaria después, y hoy lideresa en el empresarismo y la política, ha cumplido un destacado papel en el desarrollo económico y social. ¡Qué bueno!
Claro, que la revolución industrial y las grandes guerras le permitieron a la mujer un protagonismo especial. Pues, el contexto de la Primera Guerra Mundial determinó que los hombres tenían que ir a la batalla, lo que obligó a las mujeres a salir de sus casas a reemplazarlos en sus labores, unas labores que eran consideradas exclusivas de los hombres.
Por ejemplo, las fábricas de textiles ofrecieron un importante espacio laboral a las mujeres en los albores del siglo XIX.
Ya, en la Segunda Guerra Mundial en los países capitalistas la mano de obra femenina representaba un tercio de los trabajadores, mientras que en el sistema socialista correspondía a un 50 por ciento, debido a que la Revolución Rusa fue la primera en legislar y determinar que el salario femenino debía ser igual al masculino: es decir, a igual trabajo, igual salario. Un logro sorprendente y justo.
Las mujeres de clase media, acceden cada vez más a un trabajo más cualificado y mejor retribuido. El aumento fue tan importante que, por ejemplo, a finales de los años sesenta, había en Europa occidental, más mujeres oficinistas que hombres. También fue mayoritaria la participación de la mujer en trabajos como el de enfermera, telefonista, comercio, limpieza, peluquerías, entre otros.
Hoy, las mujeres copan las universidades y son fuertemente competitivas en todo tipo de trabajos, incluidos los técnicos. No obstante, en el continente americano la mujer continúa marginada y dominada.
Es mucho lo que se ha logrado, pero, también, es cierto que falta una dimensión importante por conquistar. Pues, a pesar de lo que se ha avanzado, lamentablemente son muchas las mujeres que todavía se enfrentan a situaciones angustiantes, discriminatorias, violentas, marginales, sexuales, raciales y xenofóbicas, muy similares a las practicadas en la edad media.
Felicidades a todas las mujeres y que vengan muchos logros más.