Carlos Francisco Falla ha seguido su camino

Por: Hugo Fernando Cabrera Ochoa

Conocí a Carlos Francisco hace relativamente poco tiempo. Fue a comienzos del año 2015, cuando mi gran amigo y pariente William Esteban Fajardo me invitó a una reunión en la que tuve la inmensa fortuna de cruzar con él las primeras palabras. No imaginaba entonces que aquel encuentro sencillo marcaría, silenciosamente, una huella tan profunda.

Para esa época rondaba ya los setenta años. Era un hombre absolutamente lúcido, dueño de una claridad mental poco común. Su madurez no era solo fruto del tiempo, sino del pensamiento cultivado, de la observación atenta del mundo y de una ética interior que se reflejaba en cada gesto. Intelectualmente sólido, poseía una asombrosa capacidad para analizar la realidad con equilibrio y sensatez. Era generoso, humilde, profundamente humano. Espiritual sin fanatismos, creyente sin dogmas,........

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