El último vuelo del aventurero: un adiós a Yeison Jiménez |
Por: Gerardo Aldana García
El lunes amanece con un silencio extraño que baja desde las cordilleras. La noticia nos ha golpeado como un vendaval frío que apaga las hogueras: se ha silenciado la voz de Yeison Jiménez. Apenas cruzaba el umbral de una juventud rebosante, esa etapa donde el vigor se confunde con la eternidad, y de repente, la partitura de su vida se cierra dejando un eco de orfandad en el corazón del pueblo.
Yeison no fue solo un intérprete; fue el arquitecto de un sueño labrado con el cincel del sacrificio. Recordamos al niño que madrugaba a las plazas de mercado, al joven que transmutó el peso de los bultos en la ligereza de las melodías. Su talento no fue un azar, sino el fruto de una voluntad inquebrantable que enseñó a toda una generación que los sueños no se esperan, se conquistan. Un joven que no se quebró de niño y de joven se erigió sobre sus propio talento y amor por el........