El brindis amargo: la salud mental no puede esperar al 2026

Por: Gerardo Aldana García

Bajo el sol inclemente que calcina los últimos días del 2025, el Huila se entrega al rito del abrazo y el brindis. Sin embargo, tras el velo de la fiesta y el aroma del asado que perfuma nuestras calles, habita un silencio que no es paz, sino un grito ahogado en las grietas del espíritu. Es la crisis de la salud mental, una marea invisible que golpea con especial crueldad las orillas de nuestra juventud.

Las cifras, frías y desnudas como piedras de río, nos devuelven un reflejo que estremece. El Sistema de Vigilancia en Salud Pública (SIVIGILA) advierte que el Huila transita por una geografía del dolor donde la tasa de intentos de suicidio desafía la media nacional, anclándose con un peso plomizo en los jóvenes de Neiva, Pitalito y Garzón. El Análisis de Situación de Salud (ASIS) le pone nombre a esta herida: más del 60% de estos episodios son protagonizados por menores de edad; almas incipientes que naufragan entre el desamor familiar y el eco vacío de un mundo que los ignora.

Y es que frente a esta difícil y compleja situación de nuestra niñez y juventud resulta difícil escindirnos como actores, bien principales, ya secundarios, y dar la espalda sin que tengamos que verificar el dolor de nuestra apatía y/o carencia de comprensión de la psicología de pubertos, adolescentes y jóvenes. El siguiente........

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