El balotaje presidencial

Ernesto Cardoso Camacho

Esta expresión tomada del derecho francés creado desde 1.832, adoptado posteriormente en diversos países europeos y latinoamericanos, fue establecido en Colombia en la Constitución del 91 y desde su creación siempre ha sido necesario recurrir a dicho mecanismo cuando en la primera vuelta ninguno de los candidatos obtiene el 50% de los votos válidos más 1. Desde la elección de alcalde en Bogotá en 2023 se estrenó dicho mecanismo y en tal ocasión no fue necesaria su implementación dado que el actual alcalde CARLOS FERNANDO GALAN logro su victoria en la primera vuelta.

Durante la vigencia del llamado ballotage para las elecciones presidenciales en Colombia siempre ha sido necesario acudir a segunda vuelta, hecho que ha permitido la formación de coaliciones interpartidistas previas a su implementación, generalmente dirigidas a asegurar el triunfo de sus respectivos candidatos en la segunda vuelta. El ejemplo más reciente que modificó sustancialmente el esquema tradicional del mecanismo permitió el triunfo del candidato Petro, quien como definido opositor a las políticas de los partidos tradicionales y representando las fuerzas progresistas lideradas por la izquierda democrática, logró vencer al establecimiento representado en el candidato Fico Gutiérrez en primera vuelta y luego venció también al Ingeniero Hernández, quien se presentó a la elección sin antecedentes políticos de liderazgo nacional pero logró el tiquete a segunda vuelta, venciendo también a la coalición de los llamados partidos tradicionales.

Con estos claros antecedentes estamos ya adportas de la primera vuelta el 31 de mayo, luego de que el CD inspirado por el expresidente Uribe, pactara una consulta interpartidista con amplios sectores del centro ideológico para las elecciones congresionales del 8 de marzo, donde su candidata PALOMA VALENCIA logró ganar dicha nominación alcanzando cerca de 5 millones de votos y obteniendo un exitoso resultado en las curules de senado y cámara para su partido CD.

Esta decisión política del expresidente fue principalmente motivada para contrarrestar el evidente éxito electoral alcanzado por el partido de gobierno en su consulta interpartidista de octubre/25, en la cual escogió a IVAN CEPEDA como candidato presidencial con un resultado electoral cercano a los 3 millones de votos para la coalición del Pacto Histórico.

En estas circunstancias y sin que los partidos tradicionales hubiesen participado directamente en el juego democrático previo a esta próxima primera vuelta, ha irrumpido en el escenario electoral el candidato ABELARDO DE LA ESPRIELLA, quien siendo uribista pero no miembro del CD, viene alcanzando registros significativos en las encuestas de intención de voto, amenazando seriamente la posibilidad de la candidata del expresidente Uribe de obtener el tiquete a segunda vuelta, dado que se da por descontado que Cepeda tiene asegurado su tiquete.

Mirado el tablero político y electoral con apoyo en los diversos, aunque cada uno, a veces contradictorios registros de las encuestas, es posible atreverse a formular algunas conclusiones.

La primera, aunque obvia, es que el candidato Cepeda sigue registrando un porcentaje entre el 32 y 37 apalancado en el apoyo decidido del gobierno Petro, con una fórmula vicepresidencial que busca afianzar el voto de la llamada otra Colombia como en el pasado lo fue para Petro con Francia Márquez.

La segunda, es que la disputa fuerte y reñida esta entre Abelardo y Paloma, quienes teniendo la aceptación tácita del expresidente Uribe, cada uno busca su paso a segunda vuelta, donde la designación de sus respectivas fórmulas vicepresidenciales aspira a marcar diferencia. Es evidente que la designación de Oviedo por Paloma le ha ocasionado fuertes reacciones negativas en amplios sectores del uribismo, los cuales se refugian en Abelardo por considerar que en la extrema polarización ideológica que despierta la candidatura de Cepeda, es aquél quien representa mejor los valores y principios que caracterizan a la sociedad colombiana, hecho que sin duda ha justificado el éxito de su estribillo de campaña que se sintetiza en “la extrema coherencia”.

La tercera y quizás de mayor relevancia electoral consiste en que para muchos analistas el espectro ideológico del llamado centro está desaparecido del actual debate político, pues quienes mejor lo representan que son Fajardo y Claudia López, no superan en conjunto el 10% de intención de voto en las encuestas. Sin embargo, para otros analistas, ese hecho lo interpretan como la demostración de que la estrategia de haber escogido a Oviedo esta dando sus frutos, aunque si bien es cierto Paloma ya registra cerca del 21%, tendría posibilidades de crecer más para desplazar a Abelardo que sigue registrando entre el 20 y 26%. No obstante, esta interpretación también tiene sus riesgos dado que la escogencia de Oviedo ya tiene más de un mes de vigencia, lo que podría también interpretarse en el sentido que ya llegó a su techo.

La cuarta que tiene un alto contenido político es que los partidos tradicionales que no están jugando con candidato propio, han anunciado formalmente que descartan la opción de apoyar a Cepeda, hecho que seguramente tendrá gran incidencia para la segunda vuelta dado que, a pesar de su poco prestigio institucional y político, sus maquinarias obtuvieron cerca de 5 millones de votos el 8 de marzo, siendo así una eventual fuerza electoral que le daría el triunfo a quien enfrente a Cepeda en junio. Sin embargo, como ya se esta observando, existen congresistas actuales y recién electos de tales maquinarias, algunos de ellos no acatarán esa directriz y se dejarán seducir por las ofertas del gobierno Petro.

En conclusión, aceptando que no habrá ganador en mayo y que Cepeda tiene asegurad su tiquete, la gran expectativa es quien será su rival en junio y para ello el escenario está servido.

En mi modesto criterio tanto el expresidente Uribe como la campaña de Paloma, cometen el error estratégico de persistir en la polarización frente a Petro y Cepeda, puesto que allí se exponen a que Cepeda arrecie su virulento discurso anti Uribe, el cual sin duda tiene amplio eco en muchos sectores sociales especialmente en la población menor de 35 años que representa un amplo porcentaje de eventuales votantes. Así mismo, el desespero evidente de sumar apoyos de la clase política para afianzar el apoyo del “centro”, es un alto riesgo que podría favorecer el discurso de Abelardo, en la medida en que éste no lo busca sino que lo desprecia, apostándole al desprestigio de esa clase política que identifica con la corrupción y “los mismos de siempre”.

POSDATA. – Aprovecho para expresar a tantos familiares, amigos y conocidos, sus sentimientos de solidaridad cristiana por el sorpresivo fallecimiento de mi querido hermano RAMIRO CARDOSO CAMACHO ocurrido hace pocos días. Paz en su tumba.    


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