La mafia de los corruptos inocentes

Aníbal Charry González

Podemos afirmar sin elipsis que la funesta clase política criolla, por el enjambre de condenas que la justicia profiere en su contra, con muy pocas excepciones, es una auténtica mafia que vocifera su inocencia cuando son capturados o condenados, la cual acepta la fanática militancia partidista para exculparlos sosteniendo que se trata de la persecución de una justicia politizada convirtiéndose en cómplices de la corrupción, como lo han hecho creer torcidamente sus dirigentes para seguir depredando este país en su perverso beneficio, haciéndose elegir y reelegir en cuerpo propio y ajeno como lo vimos ignominiosamente en las pasadas elecciones de Congreso, donde casi la mayoría de los partidos avalaron a cuestionados por corrupción y vínculos con el crimen, precisamente por tener votos obtenidos por este cáncer que nos carcome, donde todo vale para obtener el poder político y económico.

Prueba al canto de ello es la reciente condena proferida en buena hora por la Corte Suprema de Justicia contra el senador del Centro Democrático Ciro Ramírez, heredero de la parapolítica como que su padre también fue condenado, y  alfil consentido de la candidata Paloma Valencia, a 23 años de prisión por los delitos de cohecho y concierto para delinquir, lo cual acostumbra esa mafia politiquera al parecer sin remedio para enriquecerse ilícitamente con cargo al presupuesto público, a través del direccionamiento de contratos con licitaciones fraudulentas que les permita cobrar coimas, lo mismo que hacen para legislar como lo tenemos que ver sistemáticamente,  con el fin además de financiar sus campañas para continuar con el carrusel  de diabólica corrupción que les conceda mantenerse en el poder.

Porque hay que recordar cómo el corrupto senador una vez fue liberado insólitamente porque ya no había  peligro para que obstruyera la investigación, volvió a ocupar su curul berreando cínicamente su inocencia, en medio del aplauso de los miembros de su bancada incluida por supuesto la candidata del mentiroso centro político, Paloma Valencia, la más feliz con su regreso al Congreso para que votara en contra de las reformas sociales presentadas por el Gobierno, y que ahora, no obstante la dura condena, sostiene lo mismo que su papá político como cómplices de la corrupción, que el bandido y marrullero congresista sigue gozando de la presunción de inocencia.

Lo anterior demuestra que el discurso anticorrupción de Paloma Uribe, siempre ha sido un falso discurso para la tribuna electorera y más cuando en el gobierno de su maestro, profirió la justicia, mal contadas, 17 condenas contra altos funcionarios y congresistas por corrupción y parapolítica, siendo con esta marca insuperable el más corrupto de la historia, y con lo cual su mantra politiquero de recuperar el país, ya sabemos para quienes lo van a hacer.     


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