Enfermedad sistémica letal |
Aníbal Charry González
En el argort médico una enfermedad sistémica es la que ataca todo el organismo afectando múltiples órganos o sistemas del cuerpo, generalmente con consecuencia letales o mortales, como por ejemplo, un cáncer avanzado con tumores que se diseminan hasta hacerlo incurable, haciendo prácticamente inútiles los tratamientos médicos para evitar el desenlace fatal, no pocas veces con ingentes sufrimientos del paciente; patología que tiene varias causas como infecciones severas, trastornos inflamatorios, enfermedades metabólicas y factores genéticos o ambientales, entre otras.
Pues bien: este artículo no pretende alardear de conocimientos médicos, pues como se sabe carezco de formación en la noble profesión de Hipócrates, pero sí me cae como anillo al dedo apelando al argot popular, para referirme a la patología sistémica letal, y al parecer incurable que padece nuestro país, cual es el cáncer metastásico de la corrupción, que se reproduce sistemáticamente como tumores en todo el cuerpo de la administración pública generando la muerte de millones de asociados por robarse los dineros para la atención en salud y las necesidades básicas de nuestra población que malvive en la miseria y el abandono, con la diferencia de la enfermedad sistémica que ataca a los seres humanos y termina con la muerte del paciente, que la que padece nuestro país le genera vida a los corruptos con su enriquecimiento ilícito amparados en la impunidad propiciada por el Estado y la misma sociedad que normalizó ese cáncer letal eligiendo y reeligiendo a quienes causan tantas víctimas, pero no la de los victimarios que causan la mortal enfermedad de la corrupción.
Por eso ahora la justicia nos vuelve, ya no a sorprender, sino a reiterarnos la gravedad de la patología como impotentes médicos; que por enésima vez se robaron los sagrados recursos de las regalías que son para atender necesidades básicas de nuestra población en cuantía de 500.000 millones de pesos, cuando el Departamento Nacional de Planeación nos comunicó anteriormente que se habían robado entre el 2017 y el 2022, 12 billones de pesos, que como ya sabemos, fueron a parar a los bolsillos de la clase politiquera y sus aliados y a la financiación de sus campañas, que les permite mantenerse vivos como vampiros que desangran a nuestro país irremediablemente, porque ahora que tanto se habla de luchar hipócritamente contra la plaga mortal por parte de candidatos rodeados de corruptos y mafiosos, ya sabemos de antemano que no habrá estrategia integral ni acuerdo alguno para atacarla a fondo con reformas profundas, porque sus causas se encuentran en el sistema político electoral fétido que causa la metástasis y en la ineficacia de la justicia, de la mano por supuesto de una sociedad cómplice decidida a seguir apoyando a sus verdugos.