Pipas Reyes, música sacra |
01 de abril 2026 - 03:10
Estarán reventando o no sus delicadas costuras. Habrá degenerado a espectáculo o no. Estará en peligro o no la armonía del canon heredado. Se la estarán cargando o no los unos (los locales ineducados) y los otros (los foráneos que estorban). Yo no sé si la Semana Santa que conocimos está dejando de existir o si ya no existe, al menos para los ya coronados con las espinas del medio siglo y más.
Si me permiten que me opine encima, creo que quizá ocurre que la Semana Santa se ha convertido hoy más que nunca en un fabuloso pero incómodo laboratorio de contrastes. Hay como una estética del desequilibrio entre lo bello y lo soez que ha venido para quedarse. No es que antes no existiera la desarmonía. Es que ahora el chirrido es parte inconfundible de la estética misma. La nueva Semana Santa es el diapasón donde se funden la intimidad de la belleza con la invasión del mal gusto y las peores formas.
Estos días santos nos dejan sus cartelas de contrastes para que las repujen los maestros orfebres. Dejo solo un breve apunte. No he escuchado mayor primor sonoro comiendo pipas marca Reyes que a una joven madre con carrito que veía pasar al escarnecido Cristo de la Humildad y Paciencia de La Cena. A diferencia de Dimas y de Gestas, a Jesús Nazareno no le quebraron ni un hueso, como recordaba la profecía mesiánica en el Evangelio de Juan (19: 33-36). Pero el crujido de pipas Reyes de mi admirada paisana estuvo a punto de hacerlo en sentido figurado sobre el cuerpo de ese Cristo pequeño que va sentado esperando a que lo crucifiquen. He aquí el contraste como canon virtuoso. Noche trémula y hasta familiar en Los Terceros. Música de capilla y voces blancas de la Escolanía María Auxiliadora. Y ese crujido de pipas Reyes que rompió el esqueleto del Cristo y la arquitectura efímera del momento bajo la noche temprana. Tuvo que ser así.
Si es por contrastes, uno ya vive sus transiciones a título privado. Nada como mezclar en Semana Santa la cortenería de la banda Rosario de Cádiz con El lamento de Jesús (U lamentu di Ghejesù) cantado estremecedoramente por los coros polifónicos de Córcega. Nada como escuchar Jesús de las Penas mientras se aleja un paso de palio y añadir luego el temazo iconoclasta y post-rock El Cristo de los Faroles de los cordobeses Viva Belgrado. El arte crujiente y sonoro de saber pelar pipas Reyes lo he incorporado al canon musical de mi Semana Santa.
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