Cinco lobitos tiene Pedrito |
21 de marzo 2026 - 04:00
Sumar son cinco ministros. No hay más. No hay partido, no hay resultados positivos en las últimas convocatorias electorales, desde Galicia hasta Castilla y León; no hay estructura territorial y no hay futuro. Es un producto de bajo coste basado en la traición de Yolanda Díaz a Pablo Iglesias (así le paga el diablo a quien bien le sirve), y de alta rentabilidad, la del nombramiento de cinco ministros que hoy están con el agua al cuello. Cinco lobitos tiene Pedrito, cinco que ayer se plantaron y generaron otra estampa inédita en la política española desde que comenzó el denostado régimen del 78. Un parón del consejo de ministros que evidenció el mal ambiente, la fractura, el enfrentamiento y las ganas del socio pobre por hacerse oír. Dos horas de discusiones y tensiones que se maquillan como la demostración de la pluralidad y la necesidad de construir un escudo social fuerte contra los efectos de la guerra de Irán. Cierta izquierda, por cierto, abusa del término “escudo” como de la difusa palabra “espacio”. La jerga bélica y los vocablos baúles son opciones muy del gusto de los charlatanes.
Sumar es puro humo, una marca tan blanca como frágil, una panda de supervivientes que se la juegan al todo de los ministerios o la nada de la irrelevancia más absoluta. En Sumar hay jindama porque oyen los cascabeles de las mulillas que saldrán al arrastre al que serán condenados en las sucesivas convocatorias electorales. Pero mientras tanto están ahí, son gente de esperanza, tienen una fe sólida en que basta con ganar tiempo y esperar a que se produzca la carambola de alianzas, combinaciones y algún tronco al que agarrarse para naufragar en alguna playa donde jamarse el pescado crudo de algunas actas sueltas de diputados. Este viernes asistimos a un espectáculo más de esta política que ha normalizado la falta de decoro y de filtros como nunca. Nos falta un vídeo en Tik Tok de Yolanda Díaz en plenos instantes de tensión en los salones de la Moncloa que conocimos gracias al tour al que nos invitó Sánchez en las últimas pascuas. La asistente a la gala de los Óscar está muy preocupada por los escudos. Ha pasado de la alfombra roja a la lucha titánica por las medidas sociales. Nunca se ha percibido con tanta nitidez el teatro de la política española. Cuando el Consejo de Ministros no se para por las presiones de un partido dirigido por un prófugo, lo hace por los cinco lobitos hambrientos de notoriedad. Se trata de sobrevivir, de ganar “espacios”, de respirar, de darle a la verborrea fatua. Para otro día quedará la presentación de un presupuesto como dicta la Constitución.
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