"Me gustó, sí, que don Gregorio Luri clamara porque los niños jueguen y corran más, aunque la tendencia vaya por otro lado"

En la entrevista de hace unos días, el filósofo y profesor Luri decía “estar hasta las narices de la educación emocional y de cuánto se insiste ahora en que los niños se miren al interior cuando lo que deberían hacer es jugar más y practicar más deportes!”. Me ha llamado la atención, ya que ahora se oye hablar muy poco de jugar. ¿A qué juegan los niños que juegan? Hemos conocido tiempos en que a ello destinaban los escolares su tiempo libre, unas veces con juguetes: cromos, canicas, chapas, y otras sin ellos, porque el propio cuerpo puede ser el mejor de los juguetes, saltando con una cuerda, escondiéndose aquí y allá, corriendo tras una pelota o tratando de saltar sin pisar las rayas que se han dibujado para jugar a lo que llamábamos “la china”. Por cierto, hace mucho tiempo que no he visto una de ellas pintada en el suelo, y me sorprendió ver hace unos días en la calle a una niña empujando un cochecito con su muñeca dentro. Por eso, tras leer al profesor Luri, me pregunté a qué juegan los niños, ya que hace tiempo que dejé de ver en mis visitas a colegios grupitos en los patios, cada uno en su juego personal. 

Alguien me dijo que ahora se procura que jueguen todos juntos, que se organiza un partido de fútbol, actividad que algún día se cambia para no molestar a los no aficionados, puesto que algunos pueden sentirse discriminados, diferentes, si no se hace. Esto me asombra. Ya sé que volver a las tabas, canicas o cromos a lo mejor sería absurdo en estos tiempos, pero ¿qué pasaría si en el recreo cada uno jugara a lo que le diera la gana? A lo mejor a algunos les gustaría cambiar allí sus cromos de futbolistas con los de otras clases, o tal vez resucitar aquello del “pasemisí, pasemisá por la puerta de Alcalá” que algunas conocieron en un cumpleaños porque lo sabía la abuela y lo pasaron tan bien. Me gustó, sí, que don Gregorio Luri clamara porque los niños jueguen y corran más, aunque la tendencia vaya por otro lado.


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