IA y trabajo: el reto de una transformación justa |
La inteligencia artificial ya no es una promesa lejana ni un debate de ciencia ficción. Es una realidad presente en nuestras vidas en general, y en nuestras empresas, en nuestras administraciones y, cada vez más, en la organización y ejecución del trabajo.
Constantemente asistimos a debates al respecto, e incluso hemos conocido muy recientemente la encíclica del Papa León XIV, justo antes de su visita a España, donde reclama humanizar la IA y reflexiona sobre su impacto en la libertad, la dignidad, el empleo o la sociedad. Como secretario general de UGT, creo que el reto no es preguntarnos si la IA va a transformar el empleo —eso ya está ocurriendo—, sino cómo garantizamos que esa transformación se haga con derechos, con justicia social y con participación de los trabajadores y trabajadoras.
Estamos ante una revolución tecnológica de enorme calado, comparable en su impacto a la industrialización o a la digitalización de las últimas décadas, pero con una diferencia fundamental: la velocidad. La IA se está integrando en procesos productivos, en la toma de decisiones empresariales, en la selección de personal, en la logística, en la atención al cliente o incluso en la supervisión del desempeño laboral a un ritmo que supera la capacidad de adaptación de muchas normativas laborales y, sobre todo, de muchas personas trabajadoras.
Este escenario genera oportunidades evidentes. La IA puede mejorar la seguridad en el trabajo, reducir tareas repetitivas o peligrosas, optimizar procesos y aumentar la productividad. Bien utilizada, puede contribuir a jornadas más racionales, a empleos más cualificados y a una mejor conciliación. Pero también presenta riesgos muy serios que no podemos ignorar: la sustitución de empleo en determinados sectores, la intensificación del control........