"No vamos a comer con palillos, pero los japoneses nunca se los intercambian mientras nosotros repartimos con nuestro tenedor las patatas por los platos de los colegas"

Al acabar la pandemia, decidí ser japonés. Ahora, con lo del hantavirus, he constatado que mi propósito se quedó en aspiración. La primera actitud japonesa que decidí adoptar fue desterrar el mal de mis conversaciones. Los japoneses no se quejan ni cuentan sus penas porque eso sería hablar del mal y el mal no se comenta para así mantener el equilibrio y la armonía. Pues ha sido aparecer el crucero en Tenerife y un........

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