"Eran policías que hacían comunidad, pero eran también padres, hijos, hermanos, parejas, amigos más allá del uniforme. Y eran cinco"

Hay golpes tan secos que solo se aguantan si nos arrimamos todos, muy juntos, como si nos protegiéramos bajo el mismo escudo frente al dolor. Decía el filósofo que la pérdida es una quiebra del alma, una campana que ruge ante la ausencia sobrevenida. Ese hueco no es un silencio; es una herida abierta. Llegaron hasta aquí rodeados de proyectos y de biografía. Eran policías que hacían comunidad, pero eran también padres, hijos, hermanos, parejas, amigos más allá del uniforme. Y eran cinco. Mintxo Sola, Jesús Vidaurreta, Miguel Crespo, Juan Martín Domínguez y Miguel........

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