"Si no logras que te concedan el Nobel de la Paz, siempre te queda la opción de hacer la guerra. El mundo está tan loco que igual hasta ganas más admiradores"
Si no logras que te concedan el Nobel de la Paz, siempre te queda la opción de hacer la guerra. El mundo está tan loco que igual hasta ganas más admiradores. ¿Y si el objetivo real fuera este? En la persona de Trump se concentra tal acopio de debilidades humanas que no hay que desestimar de entrada ninguna hipótesis, por extravagante que parezca.
Puede que el nombre elegido para su operación en Irán nos proporcione alguna pista: “Furia Épica”. Así que el hombre más poderoso del planeta (con permiso de los nuevos tecnomagnates) ha decidido bombardear Teherán porque está furioso. No es una mala razón, ahora que en las relaciones internacionales parecen condenadas a regirse por la ley del más bestia.
Pero la suya no es una furia cualquiera; es una furia “épica”. Podría entenderse como una expresión de intensidad o de tamaño, es decir, una furia de dimensiones colosales, incontrolada, devastadora en grado sumo. La épica nos lleva también a un género de la literatura que, a diferencia de la lírica y la dramática, tiene por objeto contar historias.
Una furia épica sería aquella que aspira a ser narrada. O, dicho de otro modo, aquella que pretende pasar a la historia para mayor gloria de sus actores. Algo así como la proeza de Lepanto, que se le antojaba a Cervantes "la más grande ocasión que vieron los siglos". De manera que a lo que estamos asistiendo no es solo a una nueva acometida violenta de la barbarie, consagrada como estilo preferente de gobierno en nuestros días.
En la mente primitiva pero refinadamente vanidosa del fantoche representa un paso más en la construcción de su ego a costa de vidas ajenas sin guardar el menor respeto a las leyes. Lo de tener un plan bien trazado y justificado, mejor lo dejamos para otra ocasión. O lo dejamos en manos de Netanyahu, igual de perverso pero menos pendiente de su reputación en el orbe de la política-espectáculo.
El diccionario define furia como ‘ira exaltada’. Luego añade otros dos significados: ‘acceso de demencia’ y ‘persona muy irritada y colérica’. Si bien se mira, ambos les quedan como un guante a Trump y a sus épicas decisiones, que según el jefe del Pentágono van a continuar con un despliegue “masivo y continuado” en la operación “más letal” de la historia. ¿No es maravilloso?
