El invierno como pausa necesaria

Vivimos en una época que busca el movimiento, la productividad, la velocidad y la respuesta inmediata. Da la sensación de que nada debe parar. Sin embargo, el invierno —y especialmente estas semanas previas a la Navidad— nos recuerda algo elemental: no todo en la vida debe ser crecimiento visible. Hay momentos para hacerlo hacia dentro.

Quienes trabajamos desde hace años en oficios ligados a construir y mantener lo construido sabemos bien que no todo se resuelve con prisas. Hay procesos que requieren paciencia, observación y respeto por los tiempos. Antes de levantar nada, hay que medir, comprobar, asegurar. Y a veces, lo más responsable no es avanzar, sino detenerse a revisar, e incluso retroceder........

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