Fiscalidad navarra: competir y crecer

A la hora de abordar los desafíos presentes y futuros que afronta Navarra, el relativo a la fiscalidad, entendida como una de las principales herramientas que tiene la Comunidad foral para crecer y competir en un contexto cada vez más complejo, es sin duda uno de los que más repercusión tiene en el conjunto de la sociedad. Y así se ha venido poniendo de manifiesto en las últimas legislaturas, especialmente en el ámbito empresarial, cuando Navarra ha perdido buena parte del atractivo del que gozó. La Comunidad foral cuenta con un régimen tributario propio garantizado por el Amejoramiento y plasmado en el Convenio Económico para los impuestos directos: desde el IRPF a Sociedades, pasando por Sucesiones y Donaciones o Patrimonio, entre otros, y además recauda en su totalidad los impuestos indirectos, el principal el IVA, pero también impuestos especiales como el de hidrocarburos o tabaco. Los estudios que analizan la posición fiscal de la comunidad en el ranking autonómico coinciden en la pérdida de nuestro atractivo fiscal. Ello se suma a la percepción de unos ciudadanos que sienten que la mayor presión fiscal no se traduce en mejores servicios públicos. Y el de la Sanidad es un ejemplo palmario. 

Es cierto, tal y como refleja el recientemente conocido informe sobre la competitividad fiscal, aglutinado en el “Panorama de la Fiscalidad Autonómica y Foral” de 2026, que en Navarra, después del último paquete de medidas fiscales, las rentas más bajas pagan menos IRPF. Pero no es menos cierto que ha subido la presión sobre las altas al no deflactarse la tarifa. Navarra combina una elevada progresividad. Y cuando hablamos de la necesidad de retener y captar el talento que garantice la competitividad de nuestra tierra, es necesario un debate sosegado, alejado del cortoplacismo, que fije los cimientos sobre los que construir el crecimiento futuro. Máxime, cuando las haciendas vascas, con los mismos partidos políticos en el Gobierno, ofrecen el mejor trato fiscal a los contribuyentes con rentas de hasta 110.000 euros. Nos jugamos mucho en ello.


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