El pueblo ya no manda

Hay algo profundamente inquietante en ver cómo hemos ido entregando, poco a poco y casi sin darnos cuenta, el sentido común, la libertad individual y hasta la dignidad cívica a una clase política que ya ni siquiera disimula. ¿En qué momento dejamos de ser ciudadanos para convertirnos en súbditos ideológicos? ¿Cuándo el debate dejó paso al señalamiento, la discrepancia al insulto y la........

© Diario de Navarra