Los vientos vienen de Hungría |
Los vientos vienen de Hungría
No es Trump, sino el presidente de Hungría, Viktor Orbán, que se presenta a la reelección el domingo 12, el mayor enemigo de la Unión Europea por su bloqueo sistemático a fortalecer la Unión impidiendo avanzar hacia el fin de la unanimidad para la toma de decisiones de calado. Y, además, y está acreditado, el presidente húngaro ejerce de aliado de su amigo Vladimir Putin filtrando informaciones privadas.
No solo se sitúa en posiciones contrarias a las de los demás miembros de la Unión Europea, arrastrando a Eslovaquia y a Chequia, sino que Orbán son los oídos de Rusia en los debates en el Consejo Europeo espiando en beneficio de los intereses rusos, informando de las debilidades de cada uno de los socios y dando pistas de cómo actuar y, respecto a Ucrania, bloqueando la transferencia de fondos necesarios para su defensa.
Trump y Putin coinciden en necesitar una Europa debilitada que siga indefinida sin decidirse a querer convertirse en potencia intermedia, con autonomía estratégica respecto a las grandes potencias, porque albergan el sueño de que acabe por desintegrarse en grupos de interés. De un lado, la antigua Europa Occidental con frontera en Alemania, Austria, Eslovenia y Croacia. Del otro, las tres repúblicas bálticas, y el resto, resucitando el Pacto de Varsovia, la antigua alianza militar y comercial que se formó por oposición a la OTAN. Y, en los Balcanes, salvo las repúblicas ya en la Unión Europea, volviendo a sus antiguas alianzas. Serbia contrarrestando el efecto atlantista de Grecia y Turquía. En efecto, uno en la órbita de Estados Unidos y el otro de Rusia.
Un sueño imposible tal cual, pero con visos de realidad si Orbán vuelve a revalidar presidencia por cuatro años más. Aunque las encuestas se decantan por Péter Magyar, un crítico salido del partido ultraconservador del presidente, el opositor no lo tiene fácil porque el sistema electoral, urdido por Orbán en sus 16 años de mandato, es manifiestamente favorable al presidente.
El otro vector, en el que se insertan estas elecciones, es el papel de la Unión Europea en un mundo en remodelación donde los intereses de China no están por aceptar el modo en que Estados Unidos y Rusia entienden las alianzas, pretendiendo reproducir la coerción como método como en los años de la Guerra Fría.
En una reciente entrevista a Cui Hongjian, analista de referencia en China en asuntos europeos, investigador en la Universidad de Estudios Extranjero de Beijing, (La Vanguardia,04/04/2026), afirma que desde la ampliación de la Unión Europa hacia el Este (2004) China dejó de ver a Europa solo como mercado y empezó a verla como «una fuerza estratégica». Los cambios geopolíticos, en opinión del investigador chino, «brindan a los europeos la oportunidad de conseguir la autonomía estratégica y, en eso, China ya ha expresado su apoyo y disposición a construir nuevas relaciones estratégicas».
Desde su presidencia en dos tiempos, la primera y la actual, Trump toma modelo de su amigo Putin admirando por cómo ha sabido hacerse un liderazgo a la medida, ganando elecciones, eliminando a opositores, y extendiendo su influencia extramuros, a estados dependientes. Bielorrusia en Europa y aspirando a Ucrania y, en su flanco sur, las repúblicas afines y exsoviéticas en la frontera asiática.
En ese intento vano de emular a Putin, buscando el dominio sobre los aliados europeos, el estilo déspota y chulesco de cowboy de Trump se estrella con los nacionalismos de Francia y Alemania, y de España, el Reino Unido e Italia, que no están por la labor de pasar de socios aliados a vasallos obedientes. Lo de Groenlandia es la muestra del programa que pretende implantar.
Las elecciones del domingo serán un punto de inflexión en la Unión Europea. Si se da el cambio en Hungría, desaparecerá de la escena política un dictador en una democracia trucada, que actúa como caballo de Troya del Kremlin, pero, aunque repita en la presidencia, Europa no puede seguir en la indefinición y debería aprovechar la buena receptividad que viene de China para erigirse en un poder moderador.
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