La soledad en Palma: cuando el barrio deja de ser refugio

Solanyi Betancur Vélez

La soledad en Palma: cuando el barrio deja de ser refugio

La soledad no es solo estar solo; a veces, es una condena que impone el propio entorno. En Palma, este problema se ha vuelto crítico: el Anuario del Envejecimiento 2024 advierte que para 2037 cerca de 25.000 personas mayores en las islas sufrirán soledad no deseada. Pero lo que más preocupa, desde una perspectiva psicológica y social, es cómo el diseño de nuestra ciudad acelera este aislamiento.

Si caminamos por Pere Garau, Son Gotleu o La Soledat, nos topamos con los llamados «pisos cárcel». Son edificios antiguos de varias plantas sin ascensor donde muchos mayores quedan atrapados, perdiendo su conexión con la vida pública. No es una exageración: informes de vulnerabilidad sitúan a estos barrios como puntos rojos de la inaccesibilidad en Palma. Miles de vecinos, por vivir en fincas anteriores a los años 70, han perdido el derecho a entrar y salir de su casa con libertad.

Pero este drama no ocurre solo en la periferia. La soledad también se mide en el........

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