El sobre lacrado
Opinión | Escrito sin red
Pedro Sánchez durante la Sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados. / José Luis Roca
El muro erigido por Sánchez entre los buenos progresistas y los malos derechistas ha sido el elemento crucial para la división entre los ciudadanos. Lo ha sido hasta el punto de que la polarización política ha agriado las relaciones no sólo entre los políticos sino también entre la gente del común. Y entre ellos, también las familias y las amistades. En éstas últimas querría centrar mi reflexión. Recordando a Josep Pla, podemos clasificar a la gente susceptible de algún tipo de relación, entre amigos, conocidos y saludados. Y hablando de los amigos podemos diferenciar a aquéllos más íntimos, con los que nos liga no sólo el afecto sino una estrecha relación a lo largo del tiempo. Son los amigos de la infancia y juventud, compañeros de colegio, a los que nos une, más que una afinidad electiva, la mutua experiencia de los valores, de entre los cuales podríamos destacar el culto a la verdad, a la excelencia y a la solidaridad, donde aprendimos en qué consiste ser una persona decente; también el desprecio al pelota, al soplón y al chivato. Nadie, ni siquiera nuestros padres sabían tanto de nosotros como aquellos que compartían con nosotros tantas horas, alegría, temor, tedio y el juego, el respeto a las reglas. En mi experiencia personal me atrevo a decir que entre ellos no ha cundido la tensión política, el afecto personal atenúa las moderadas inclinaciones ideológicas. Las afinidades electivas se fraguaron más tarde, en la universidad, y abarcaron el conocimiento científico, la literatura, la música, el arte, especialmente el cine, y la política, marcada por los acontecimientos de mayo de 1968 en París. La política del muro no ha roto nuestras relaciones ni nuestros afectos, se mantienen sin manchas, aunque las servidumbres de la edad, los hayan debilitado.
De las amistades de la política poca cosa queda ya. A aquella época que las posibilitaba le siguió otra que las destruía; la mayoría se han desleído........
