El silencio del puto amo |
Opinión | Escrito sin red
Ramón Aguiló
Archivo - El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero. / Jesús Hellín - Europa Press - Archivo
El lunes compareció en La Moncloa Sánchez bajo la forma de plasma, sin molestos periodistas. Lo hizo para notificar a la ciudadanía quién se iba a encargar de sustituir a Pilar Alegría, su candidata a presidir Aragón, en la labor de portavoz del Gobierno y en el ministerio de Educación, Elma Saiz y Milagros Tolón, respectivamente. La última, ex alcaldesa de Toledo y enemiga íntima de Emiliano García-Page. Ni una palabra sobre la catástrofe del PSOE en Extremadura. Ahora, a toro pasado, se entiende que Sánchez adelantara dos semanas el balance político de final de año. Se especulaba con que quería tomarse vacaciones en la nieve. Para nada, su adelanto obedecía a que conocía perfectamente lo que iba a ocurrir el 21 de diciembre. A lo largo de su desempeño está suficientemente acreditada su alergia a figurar en escenarios de derrota. Cada vez que en el Congreso se anunciaba una importante derrota del PSOE, entre otras, la reforma de la ley del sólo sí es sí, la senda de estabilidad o la aprobación de los tres decretos, su escaño permanecía vacío. El amo, el puto amo, sólo aparecía en momentos de gloria, de triunfo, lo que se correspondía con la imagen de líder progresista que salva a la nación del........