El fuego no distingue a los negacionistas |
El fuego no distingue a los negacionistas
Contra el terrorismo y contra los incendios, de nada sirve acertar en cien ocasiones si se falla una vez, la nueva generación no se mide en hectáreas quemadas sino en refugiados
El fuego no distingue a los negacionistas / Guardia Civil
«Incendio forestal» y «ola de calor» son fenómenos trasnochados. Todo fuego implica ya un entorno urbano, la continuidad de las temperaturas extravagantes descarta el oleaje periódico. La CNN titula que «España arde cerca de Madrid», pero las televisiones estatales se niegan a precisar su distancia del fuego, porque todo español está obligado a licenciarse en geografía madrileña. El New York Times analiza que «Madrid ha recibido un baño de realidad». Este reality check es la versión de cóctel en Manhattan del ataque de pánico sufrido por Isabel Díaz Ayuso, la noche en que comprendió que el fuego se le escapaba de las manos, así que se lo entregó a su archienemigo Sánchez. La presidenta ha descubierto el miedo.
Acostumbrado a conquistar el voto de las gentes sencillas con razonamientos elementales, el evangélico Sánchez predica que la conversión a la «emergencia climática» salvará a las almas del fuego. Ojalá fuera tan sencillo, pero los incendios no serpentean distinguiendo a las familias, municipios y regiones donde se aborrece el negacionismo. Castiga desde la misma furia con independencia de la alineación, «Dios reconocerá a los suyos».
La lucha contra los incendios exforestales y contra el terrorismo implica que se puede acertar en cien ocasiones y nadie se entera, un despropósito en el imperio de la publicidad. En cambio, se comete un solo fallo y la batalla está perdida. Para camuflar el desastre consiguiente, los expertos hablan en hectáreas, un término........