Dieta socialdemócrata de acelgas

Dieta socialdemócrata de acelgas

El agotamiento narrativo del centroizquierda se nutre de que en estos tiempos emocionales un proyecto que solo ofrece miedo al adversario y competencia técnica tal vez sea necesario, pero difícilmente será deseable

Imagen de archivo del primer ministro británico Keir Starmer. EFE/EPA/ANDY RAIN. NO SALES EPA ZONE / ANDY RAIN / EFE

Por ahora, a Keir Starmer ningún tabloide lo ha puesto a competir con una lechuga para ver quién dura más, pero al tiempo. Después (o a pesar) del festival de despropósitos del Partido Conservador británico desde David Cameron hasta Rishi Sunak, pasando por Liz Truss y su lechuga, al Partido Laborista le costó varias elecciones generales y varias crisis ligadas directa o indirectamente al Brexit, llegar al poder desde que el leave ganó el referéndum sobre la pertenencia del Reino Unido a la UE en 2016. Lo hizo de forma aplastante, con 411 escaños sobre 650. Fue una victoria muy amplia sustentada en el rechazo al Partido Conservador y en la dispersión del voto conservador entre los tories y las huestes de Nigel Farage, pero no en el entusiasmo.

Al contrario: la principal baza electoral de Starmer fue el aburrimiento. El hoy primer ministro borró todo rastro de Jeremy Corbyn en el partido, evitó las grandes promesas y la épica ideológica, y se comprometió a trabajar y a gestionar desde la moderación. Hoy afronta una crisis desde sus propias filas (¡ay, la lechuga!), básicamente porque los problemas del país siguen........

© Diario de Mallorca