La única alternativa al agotamiento del orden mundial

Opinión | Tribuna

Jamil Missaghian

Un hecho reciente, ejecutado con frialdad técnica y sin dramatismo visible, ha revelado más sobre el estado del mundo que muchos discursos diplomáticos. La detención de un jefe de Estado y su traslado forzoso fuera de su país no es solo un episodio político: es un síntoma. Un síntoma de que el sistema internacional ya no logra resolver las crisis sin vulnerar sus propias reglas.

El problema no es la falta de normas, sino su aplicación selectiva. El derecho internacional fue concebido para limitar el poder de los más fuertes, no para ser ignorado cuando deja de resultar conveniente. Cuando la fuerza sustituye al derecho, el orden global pierde coherencia,........

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