Para que luego hablen mal |
Opinión | Pensamientos
Para que luego hablen mal
Dicen que, sin fontaneros, no funcionaría el mundo. Ejemplo de ello es el de esta historia, con un reparador valiente, trabajador de día y de noche, solo ante el peligro
Oferta de empleo para fontaneros / Pixabay
Dicen que sin fontaneros no funcionaría el mundo. Nuestro protagonista lo ha experimentado en propia carne.
En un domicilio de un barrio palmesano penetra un preocupante olor. Huele a humedad, a yeso mojado. Las alarmas se disparan en la familia: no es la primera vez que sufren una lacerante fuga de agua.
Una detallada inspección, con auxilio de la linterna del móvil, no permite localizar el origen del efluvio. Pasan las horas; nueva revisión: infructuosa. Al día siguiente, se descubre el foco: hay una mancha terrible de humedad detrás de una librería. Los libros camuflaban la fuga.
Nervios, inquietud, temor. Se hace recuentos de daños: numerosos ejemplares, álbumes de fotos familiares, recuerdos diversos, cachivaches varios están llenos de agua. Las paredes de la habitación rezuman líquido como si fueran ses Fonts Ufanes.
Cierre precipitado de la llave general; aviso a los vecinos; llamada al seguro. Como es costumbre, hay que hablar con un robot hasta contactar con un operador de carne y hueso. Breve descripción del panorama. Apertura del expediente de turno. Hasta mañana a las ocho no aparecerá el fontanero.
Noche toledana pensando en el quebranto. La madre........