No a la guerra

Opinión | Las cuentas de la vida

No a la guerra. / Magnific

Poco antes de morir, ya muy deteriorado físicamente por el Parkinson, el papa Juan Pablo II lanzó desde la ventana de su habitación un llamamiento urgente por la paz: «No a la guerra», exclamó. Esta apelación apremiante a la amistad entre los hombres y las naciones constituye una parte esencial del código moral del cristianismo. San Agustín, un Padre de la Iglesia del siglo IV, ya había señalado que para conocer a alguien hay que empezar por la amistad. Empezar, pues, por la paz y no por la guerra, por el bien y no por el mal, por la justicia y no por la injusticia. Sin duda, el catolicismo ha elaborado a lo largo de los siglos un discurso moral mucho más sofisticado, que incluye entre otros el concepto de guerra justa. Pero hablo de un paso previo: la violencia, incluso la legítima, debe ser siempre la última opción.

El papa León XIV lleva semanas insistiendo en la misma petición de Juan Pablo II. En nombre de más de mil millones de católicos repartidos por el todo mundo, su voz se levanta en contra de los extremismos que pretenden ofrecer respuestas fáciles a problemas enquistados durante años. El........

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