La democracia también necesita color

Antoni Canyelles Capellà

La democracia también necesita color

Recreación artística de la decadencia de la democracia. / Generador de imágenes de COPILOT para T21/Prensa Ibérica.

Hace ya algunos años, en una manifestación, vi a un joven con una pancarta que se me quedó grabada: «No somos antisistema; el sistema es antinosotros».

No era solo una consigna. Era una pregunta incómoda: ¿a quién representa, exactamente, nuestra democracia… y quién se queda fuera?

Hay una idea que se repite con insistencia en tertulias y sobremesas: los jóvenes pasan de la política. Que la democracia les interesa poco. Que viven lejos de las urnas y demasiado cerca de las pantallas.

Pero cuando uno mira la evidencia con algo de calma, la imagen es bastante más matizada.

Es cierto que la participación electoral juvenil es baja. En las elecciones europeas de 2024 apenas votó alrededor del 36% de los menores de 25 años. Si solo miramos las urnas, el diagnóstico parece sencillo: apatía. Sin embargo, la investigación reciente apunta a algo distinto. Muchos jóvenes no están abandonando la democracia; están redefiniendo cómo se participa en ella. Se movilizan en movimientos climáticos, iniciativas feministas o proyectos comunitarios, espacios donde sienten que su voz tiene un impacto más directo.

Aquí vale la pena detenerse. El historiador belga David Van Reybrouck, en su ensayo Contra las elecciones, señala algo que a menudo incomoda: el voto no siempre representa bien a la sociedad, y el sistema electoral puede generar más división que solución. No lo dice para tirar la democracia por la borda, sino para recordarnos que las urnas son solo un instrumento, no la democracia misma.

Diversos estudios confirman que la desafección juvenil no suele dirigirse contra la idea de democracia en sí, sino contra instituciones concretas que perciben como poco receptivas. Y hay experiencias que invitan al optimismo: en países como Austria, donde se vota desde los 16 años, quienes empiezan a participar antes tienden a implicarse más en la vida democrática. La democracia, al fin y al cabo, también se aprende practicándola.

Yo nací ya en democracia. No conocí el blanco y negro político que marcó a otras generaciones. Pero precisamente por eso creo que vale la pena recordar de dónde venimos y entender que la democracia no es un estado terminado, sino una obra siempre en construcción. Frente a quienes miran al pasado con nostalgia, a mí esa idea me revuelve por dentro. Creo que la democracia necesita más imaginación, más participación y, si se me permite la metáfora, más color.

De ahí nace mi nuevo libro, Divercracia, una historia para niños y jóvenes que imagina una ciudad donde las ideas de los más pequeños pueden transformar la vida democrática, continuando la intuición de Lexie: la niña que cambió el mundo: la democracia se fortalece cuando dejamos de verla como un asunto exclusivo de adultos.

Quizás el problema no es que los jóvenes no quieran participar. Quizás el problema es que las instituciones aún no han aprendido a escucharles. Abrirles la puerta es el primer paso. El segundo, dejar que pinten también ellos. A lo mejor la capa que necesita nuestra democracia es precisamente la suya.

Obligan a la Seguridad Social a pagar una pensión vitalicia a una trabajadora con fibromialgia y depresión en Mallorca al reconocer su incapacidad absoluta

Obligan a una empresa a devolver 5.300 euros a una clienta que no pudo instalar una piscina en Montuïri porque el Ayuntamiento no la autorizó

Bárbara Montoya, autora de una tesis doctoral sobre 300 cartas femeninas del siglo XVII: 'muchas mujeres pensaban que sus textos desaparecerían, pero se han conservado hasta hoy

La construcción de los primeros 166 alquileres asequibles en Palma arrancará en junio en dos solares públicos

Rescatan a seis adultos y a una niña de nueve años en el Torrent de Pareis

«Sin ninguna duda» se rescatarán los pisos de sa Pobla, dijo el conseller

Palma tramita cinco grandes desarrollos urbanísticos que sumarán más de siete mil viviendas

Llama la atención, 7 de abril de 2026

La tira y afloja, 7 de abril de 2026

Un secuenciador genético para detectar enfermedades raras

Un Debate de Política General pensando en la gente de aquí

La educación en crisis: recuperar el sentido de la enseñanza

La democracia también necesita color

La llengua com a camp de batalla: entre el rebuig i la identitat

El calvario de ser fan de un ídolo pop en 2026


© Diario de Mallorca