Under the Milky Way |
Opinión
Àlex Volney
Una fabulosa leyenda de pastores recuerda después de haber cubierto toda la tierra las aguas por el Diluvio universal que la primera cima que emergió después, y antes que ninguna otra, fue la punta del Canigó. Of course! Allí Noé amarró la cuerda, vaya y parece que la constelación de Orión nos lo recuerde. El Canigó era el privilegiado aposento de hadas y sobre todo de ninfas. En sus reuniones, como las que hoy hacen algunos grupos de ellas en las playas, se solían desencadenar los catorce vientos. Siete malos y siete buenos. Y todo para hacer más inaccesibles algunos rincones de esa cumbre que a los mortales se quería prohibida a la hora de ir a la búsqueda de bellos unicornios.
El blancor de esta fabulosa montaña es muy hermoso incluso visto desde el Pedró de Pals en el Baix Empordà.........