EDUCAR ES SEMBRAR ESPERANZA | Por: Antonio Pérez Esclarín
Por: Antonio Pérez Esclarín
Con motivo de celebrar hoy el Día del Maestro quiero recordar una vez más, que el genuino educador es un sembrador de esperanza y para ello debe tener el corazón ardido de ilusión y de pasión. Por ello, vive con intensidad todo lo que hace y le sucede. No se amilana ante las dificultades, no se acobarda ante los problemas, sino que los enfrenta con decisión y acude cada día con verdadero entusiasmo a asumir la tarea apasionante de ayudar a desarrollar las potencialidades de cada persona para que logre florecer en plenitud. Comunica a compañeros y alumnos energía, optimismo realista y trata de crearles un hábito de pensamiento positivo, capaz de sacar siempre lo mejor de cada situación.
Si educar es apostar por una persona, un futuro, un mundo mejor, no es posible hacerlo sin esperanza. La educación, como tanto insistía Paulo Freire, exige la convicción de que es posible el cambio, implica la esperanza militante de que los seres humanos podemos reinventar el mundo en una dirección ética y estética distinta a la marcha de hoy. Esperanza crítica, no ingenua, que........
