CELEBRAR A LA MADRE Y FORTALECER LA FAMILIA | Por: Antonio Pérez Esclarín
Por: Antonio Pérez Esclarín (pesclarin@gmail.com)
La celebración este domingo del Día de la Madre nos debe llevar necesariamente a pensar en la familia, pues la madre es imposible sin los hijos y sin un hombre que posibilite la maternidad. En consecuencia, celebrar el Día de la Madre debe impulsarnos en estos tiempos tan inciertos y difíciles a fortalecer la familia como lugar de convivencia, seguridad, respeto, solidaridad, y asumir responsablemente el papel que le corresponde a cada uno: madre-esposa, padre-esposo, hijos-hermanos, teniendo como modelo ideal la familia de Nazareth.… Jesús aprendió de José un oficio y, como todos los niños, antes aprendió en el hogar a caminar, a hablar, a rezar, las costumbres y cultura de su pueblo y su época. Podemos suponer que ayudaba a su madre María en las tareas del hogar, a moler el trigo, a amasar la harina, a traer agua del pozo del pueblo. Y como todo niño normal que “iba creciendo en sabiduría, en edad y gracia” (Lucas 2, 52), jugó con los otros niños, se cayó e hirió numerosas veces, lloró y rió, se disgustó y se puso bravo en ocasiones, se enfermó y aprendió a leer, escribir y a conocer e interpretar la Tora, la Ley, en la escuela de Nazaret.
Pero sin duda alguna, la verdadera escuela de Jesús fue el hogar, y sus padres, José y María fueron sus verdaderos maestros. Lo mejor que le pasó a Jesús en toda su vida fueron José y María. De ellos no sólo aprendió, como dijimos, un oficio y los aspectos religiosos y culturales del pueblo judío de su época, sino que experimentó tal piedad, confianza, seguridad, cariño y cercanía que de ellos aprendió a........
