Novelita sí tiene
Creado: 25.02.2026 | 06:00
Actualizado: 25.02.2026 | 06:00
Heredó en 1999 la alcaldía de su padre, tate, que también en democracia bailan como un dios ebrio lo regio y las dinastías. De alcalde se ha perpetuado hasta hoy repitiendo cargo por voto popular, el mismo que conseguía con su ¡tararí y alinearse! Octavio Carballo para Eduardo Dato presentándole a diputado por su partido judicial de Murias de Paredes para que acabara como presidente de Gobierno tiroteado por unos anarquistas en 1921. Este del que hoy se habla es alcalde de otra montaña, la medianera que acuna al Bernesga, Torío y Curueño. En la cabecera de este útimo está su «untamiento» que por tener a Lugueros como cabeza llámase Valdelugueros el «monicipio» donde los censos montan en «becicletas» de carrera con meta en corrales monipodios y en ellos se empadrona a pedales a gentes lejanas sin cuidarse de toda decencia y prudencia, pues le saltó de ojo al juez que teniendo a 500 en su padrón, tan sólo 178 tuvieran tarjeta médica, siendo, como en toda esta montaña, doce pueblos de añosos achacosos, pura carne de ambulatorio y hospital. Tate, aquí hay tomate, podría haber resumido vuecencia tal disparate. Y ahí emitió sentencia desorejando a Emilio Orejas, su regidor, amén de diputado provincial y, en su día, presidente por carambola unos meses de la Diputación Provincial en su Palacio de los Gañanes. Resulta además que no es la primera vez que le resuena con escándalo una condena por lo mismo sin que aquí la reincidencia se estime como agravante fulminante siendo continuada tantos años. Las andadas son buena pista a volver si los guardias no cierran la senda agreste. Y arrimando votos de la cuerda afín y agradecidos vecinos falsos a su ascua política, espeto de democracia asada sirve el eufórico menda cada noche electoral, fenomenal, triunfal, elemental. Y ahora viene lo serio, la higiene democrática, la honestidad política, las consecuencias de un amaño tan grosero... ¿por dónde andan?... ¿qué consecuencias tiene detectar a un individuo con cargo público inflando un censo «pro domo sua»?... ¿qué ha de considerarse para no inhabilitar a perpetuidad a quien soba y roba así la voluntad popular?...
