La fe, la tradición y lo socioeconómico |
Creado: 13.04.2026 | 06:00
Actualizado: 13.04.2026 | 06:00
Ya el año pasado, en este medio, poniendo la atención en el Nazareno de Dulce Nombre, y desde mi punto de vista, cerré el ciclo procesional de 2025 mediante un artículo de opinión. Año que, por cierto, en cuanto a lo crematístico la ULE, a poco de empezar el presente, salió a los medios con un informe económico sobre la Semana Santa, cifrando los ingresos en 16 millones.
¡Qué curioso, tantos como cofradías legionenses! Y se lo han cursado a la Junta, solicitante del estudio socioeconómico (?), no vaya a ser que los leoneses nos salgamos de madre… La pregunta es: ¿se ha encargado tal cosa en cada provincia leonesa o castellana, para una global comparativa? No sonando a exabrupto, desde el punto de vista económico, nos debemos preguntar si también se ha tenido en cuenta el fenómeno Genarín. O si resta en vez de sumar. De Viernes de Pasión, a cara descubiertas los «mozos braceros», hasta el Domingo de Gloria, que los cofrades de Divino Obrero se quitan el capirote, es cada año un sin parar de cortejos procesionales en Legio. Distinto color cofrade; nuevas penitenciales que avanzan en novedades, acoplando mimetismo, tal como encuentros afrontando dos «pasos». En tanto los de siempre, los de negro hábito, tratan de conservar lo tradicional y propio, enraizado en el sentir popular y de manera especial cofrade que va ganando en seriedad, anonimato de capillo, etc. En leonés, papones todos, y añadiremos ahora, también paponas. Por cierto un tema ahíto de controversias, no sólo por pertenecer y con hábito, sino a poder pujar en mixto y compartido esfuerzo. Cierra el paso, y nunca mejor dicho, la negativa impuesta desde unos estatutos marcados por la mirada crítica antaño de los consiliarios eclesiales, sin duda. No tardará en tener que decidir el obispo legionense. Muy proclive a estar entre el pueblo y hasta compartir puja aunque no vaya más allá de «una tiradina». Aún conservo, como «papón de acera» de antaño, hoy de internet y medios, si esto es posible denominarlo también así, arraigado el apasionamiento por nuestras procesiones de Legio, en especial las de Viernes Santo, de ahí que, ante la atención prestada, desde lo vivido y aprendido, contrastando con el presente, intente reflejarlo en estas letras bienintencionadas. Se han empeñado desde la eclosión cofrade para acá…, (pasamos de tres a cinco y luego a un total de dieciseis cofradías en 1994) en transformar nuestras andas de siempre, haciéndolas perder la sencillez de antaño, primero con el «recrecido» más o menos oportuno, para un mejor acoplamiento de las imágenes y realzar la escena pasional correspondiente. Las andas recrecidas de nuestros «pasos», se irían sustituyendo por los llamados tronos, de foránea concepción, con oropeles innecesarios, pan de oro mejor o peor bruñido, brillo de ostentación, y que a su vez van demandando un mayor acondicionamiento floral cromático. Hoy más en calidad que en cantidad. Tronos o semitronos, que, por ejemplo en Dulce Nombre, son muy uniformes en dimensiones en los trece pasos, muchos de ellos dotados perimetralmente de tallas, si no ajenas, entiendo que poco necesarias. Esa uniformidad conlleva un aproximado número de papones braceros en cada cual. Las tomas mediante cámaras en drones, en perspectiva cenital, lo corroboran, al tiempo que nos ofrecen un dinamismo especial de los «pasos» , aludo al Encuentro en la Plaza Mayor. Unas vistas, no sé si mejores o peores, sí distintas y…, mejorables. Algunos personajes a citar. Dos de iglesia. El señor obispo, a veces entre el pueblo, tal como se le pudo ver sentado en la plaza Mayor en espera del Encuentro, o cargando sobre su hombro episcopal la parte alícuota del trono de la Virgen el Viernes, o del Nazareno o La Dolorosa. El párroco de Santa María del Mercado, de abono procesional, en algunas de preste, como en el Encuentro, o como bracero ocasional la «tiradina de rigor», es verdadera emotividad procesional la suya. Y el alcalde legionense, papón, y como autoridad local ocupando su espacio en «casi» todas las procesiones. También sabe arrimar el hombro. Tiene tablas y Cendón está que arde. De igual modo cito a los «arrejuntados» políticos que se dicen de León, y nada aportan. Y la presencia del actual senador Silván, de arraigada tradición de acera, en «su esquina» de la calle Corta antaño, hoy de La Redención, negativo en el libre devenir autonómico leonés. Se le ha podido seguir viendo intercambiando saludos con algunos papones, gracias a la retransmisión llena de respeto y devoción, del papón Francisco Jesús López Berciano. Cerrado el ciclo de la Semana Santa, nosotros aquí en Legio entramos, «de calle» en la Pascua Florida, tras el Encuentro procesional en la plaza de Regla, del Jesucristo Resucitado y la Madre Dolorosa. Ya no se sueltan las palomas símbolo de la paz, por aquello del maltrato animal, cuando en realidad eran palomas mensajeras, sabedoras de traslados encerradas, para que, como es el caso, volvieran felices a su casa «con mensaje», batiendo alas de libertad. En la plaza de Regla, ante la Pulchra: La Madre, con el manto blanco ya, su Hijo en Ascensión desde el sepulcro, cual foto fija como lo entendió Víctor de los Ríos. Los papones, hombres y mujeres de Jesús Divino Obrero a la voz de ¡Cristo ha resucitado! se quitan los capirotes, mostrando alegre rostro, se felicitan y pasan a «mecer» los pasos. Todo un símbolo del
resurrexit esperado. Fin y principio, vuelta a empezar.