Entre el hayqueismo y el esqueismo |
Creado: 12.03.2026 | 07:33
Actualizado: 12.03.2026 | 07:33
Elecciones en Castilla y León
Elecciones autonómicas
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presidió ayer el Primer Foro del Odio. Fascinante. Uno se pregunta a sí mismo si lo presidió porque sabe de lo que habla o porque no sabe de lo que habla. Si es lo primero es porque odia y si es lo segundo para qué lo preside si no tendría nada que aportar. La sola existencia de este innovador foro indica que a Sánchez le interesa que la gente se odie porque así sale ganando él. Es su forma de proceder porque la demagogia es como su desayuno. La necesita de buena mañana por si acaso le dan las cinco y no ha comido.
Apagados los ecos de un debate innecesario, solo queda la idea de que los opositores se movieron en el hayqueismo, sin aportar ni una sola pista de cómo piensan llevar a cabo lo que hay que hacer sin que haya un interlocutor que tire de esqueismo para demostrar que no se puede hacer. Todo el mundo sabe lo que hay que hacer, pero no lo habíamos comprendido hasta la noche del martes cuando Carlos Martínez lo explicó a la carrera, como los adolescentes escuchan los audios de whatsapp, y nos lo aclaró todo. Hay que generar empleo, atraer grandes inversiones empresariales, industrializar León, atraer talento, evitar la fuga de talento, eliminar las listas de espera en la Sanidad, doblar la población, impedir los incendios, sembrar el Páramo y El Bierzo entero y, por supuesto, no dejar a nadie atrás. Joder, eso lo sé hasta yo. Y lo sabe la UPL de Alicia Gallego, que también lo dice. Lo que no dijeron Carlos Martínez, el socialista de Soria, ni Alicia Gallego, la leonesista de la UPL, que igual no son tan listos, es cómo. Será por dinero. Del debate, sólo me interesó el intercambio de frases sobre los bares de los pueblos por aquello de que lo realmente grave es que, aferrado al hayqueismo, quedes para tomar una cerveza, cumpliendo el tópico de “a ver si quedamos y tomamos algo”, y llegue el esqueismo de que esté cerrado de por vida. Alabado sea Mañueco, que por cierto estuvo de mitin en León en la tarde de ayer, y que se ha enganchado al gran «yo, por mi bar, mato» de la Jesulina, reina del pueblo.
Ya dije en este diario que el candidato del PP había entendido que León es fundamental para esta Comunidad y es de suponer que por eso repitió. Al líder autonómico del PP se le entiende bien cuando hace propuestas. Las ha hecho de todos los colores, mientras los otros candidatos trataban de espetarle que no las va a cumplir. Las he apuntado a ver.
Lo mejor del miércoles de campaña fue que no llovió. Carlos Pollán, el de Vox, al menos tuvo las manos libres. No le tuvo que sujetar el paraguas a Abascal.