El banquillo y el Lego

Creado: 11.04.2026 | 06:00

Actualizado: 11.04.2026 | 06:00

Los ciudadanos estamos fascinados por el espectacular viaje a la cara oculta de la Luna, estupefactos por las sesiones hasta ahora vistas y oídas en el Tribunal Supremo por el llamado caso de las mascarillas pese a que, hasta el momento, nada se ha hablado de ellas y no encuentro calificativo cuando se trata de ver a nuestro presidente del Gobierno grabando, día sí y día también, breves vídeos de tik-tok. La última producción ha sido en un coche de Lego.

Lo visto y oído en el Supremo es muy deprimente. Resulta difícil asimilar tanto dinero extraño, tanto viaje, tantas amigas y entradas y salidas en Ferraz, sede del PSOE, sin cita previa. No deja de sorprender que semejantes comportamientos hayan pasado desapercibidos para los altos mandos socialistas, aún cuando los protagonistas de estos lamentables y gravísimos hechos no eran precisamente personal que cuidara el aire acondicionado. El Gobierno asegura, adelantando cualquier sentencia, que no hay caso, que la tranquilidad es absoluta porque el PSOE es víctima.

Y mientras, los ciudadanos vemos y escuchamos con dolor y vergüenza lo que ocurre en el Supremo, a nuestro presidente le da por el Lego y ello sin ocultar una inmensa sonrisa que lleva a preguntarte de qué se reirá, que es lo que le lleva a sonreír. Parece vivir en el más feliz de los mundos pero no es verdad. Sabe mejor que nadie que son tiempos duros, incomprensibles, que nos llenan de zozobra, que pretende minimizar tratando de trasladar a la opinión pública una imagen que por forzada, por ficticia, por ajena a las preocupaciones de los ciudadanos, raya en lo patetico por infantil.

Dice el Gobierno que hay tranquilidad y para que se rompa no se le ocurre otra cosa que tratar de blindar en la Constitución el derecho al aborto, sabiendo de antemano que no va a salir. La portavoz adelantó que la oposición debería retratarse. A juzgar por la reacción tanto de los medios como de la propia oposición, en ese anzuelo no ha picado nadie. Ya no impresionan sus tretas. Pero todos tranquilos. El mundo está boca abajo y dos ex secretarios de Organización del PSOE, uno de ellos, además, todopoderoso ministro de Transportes, sentados en el banquillo por asuntos tramados en el corazón del PSOE. Lo dicho, todos tranquilos porque nuestro presidente sonríe con Lego.


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