La decisión de Noelia
Creado: 29.03.2026 | 06:00
Actualizado: 29.03.2026 | 06:00
La muerte de Noelia Castillo, que se ha producido después de casi dos años desde que logró el visto bueno para la ayuda a morir, me ha conmocionado. Me hubiera gustado otro final para esta joven. Pero, sobre todo, otro principio. Confieso que no me ha dolido tanto su muerte, por la que tuvo que pelear ante la justicia en un pleito largo y doloroso, como su vida. Seguí el proceso que emprendió su padre, con los ultracatólicos Abogados Cristianos, contra la autorización de su eutanasia. Pero sabía muy poco de Noelia, la persona más joven que recibe la prestación de ayuda a morir en España.
El caso de Noelia estremece a cualquier ser humano con entrañas. Leer estos días su historia me ha dejado un nudo en el estómago. Noelia estaba parapléjica a raíz de un intento de suicidio fallido que se infligió pocos días después de sufrir una violación múltiple, según relató ella misma en el programa Y ahora Sonsoles, de Antena 3, el 24 de marzo. Antes había vivido un infierno, desde las penurias económicas familiares que marcaron su infancia hasta el martirio de una custodia compartida con graves desavenencias y abandono por parte de su padre, empeñado en hacerle la vida imposible hasta el final.
El alboroto por el ejercicio de su derecho da grima. Y es que quienes condenan la eutanasia son los mismos que niegan la violencia machista y que banalizan con la violencia sexual que sufren las mujeres.
Esta violencia «puede cambiar una vida», ha dicho Esther Erice, vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y también miembro del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género. Las consecuencias de las violencias machistas son devastadoras. Muchas mujeres remontan sus vidas con ayuda, otras se quedan en el camino. Los trastornos mentales asociados a la violencia de género son múltiples, conocidos y reconocidos por la ciencia. Pero de eso se habla poco o nada. Se carga contra supuestas falsas denuncias y se revictimiza a las víctimas.
Hablar del fracaso del sistema queda bonito y tranquilizante. Pero al sistema hay que dejarle funcionar aplicando de verdad los principios de justicia social, igualdad y respeto a las leyes. La ley de violencia de género, con más de 20 años, no acaba de poner en marcha las medidas preventivas.
El falso debate se reduce a filípicas moralistas de los que dicen defender el derecho a la vida. ¿A qué vida ha tenido derecho Noelia? Aunque muchos piensen que una ley depende de su juicio moral, la eutanasia, como el aborto, está sujeta al derecho y a la voluntariedad de las personas que deciden pedirla. Noelia, con su confesión, nos dio la oportunidad de poner cara a una vida desgarrada y sobre todo a entender su dolor al compartirlo más allá de los exámenes médicos y jurídicos por los que pasa cualquier caso de eutanasia en España.
Frente a la batalla judicial y mediática que impulsó el padre, jaleada por los Abogados Cristianos, me quedo con las últimas palabras de la madre a Noelia: «Si decides seguir adelante, estaré contigo, pero si sale de ti cambiar de idea, también estaré para lo bueno».
