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Suprema indecencia política

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23.02.2026

Creado: 23.02.2026 | 09:24

Actualizado: 23.02.2026 | 09:24

Elecciones autonómicas

Elecciones en Castilla y León

La mierda que invade y embadurna la política española y la llena de vergüenza ajena parecía haber llegado a los límites de la indecencia. Pero no. Cada día sorprende con una nueva miseria, una nueva mancha de indignidad. La evolución de la política y, por tanto, de los partidos que sustentan sus principios ideológicos, si es que los tienen, debe hacer con frecuencia un valiente y honesto examen de conciencia para saber cómo van trazando el camino y si necesita o no correcciones. Si no hay autocrítica, algo falla y el deterioro acabará socavando principios y, como consecuencia, debilitando las siglas, con una presencia progresivamente menor. No se olvide que cada día aumenta el número de parásitos políticos. No solo no parece haber autocrítica socialista después de las últimas elecciones autonómicas —y, por tanto, capacidad de reacción-, sino que uno de sus ministros, Oscar López, acude, cuando no tiene argumentos mejores, a echar culpas a otros de los malos resultados. Alguien debería regalarle una colección de fábulas griegas. Pero lo que hizo el pasado día 12, echando las culpas del batacazo en Aragón a Javier Lambán, fallecido medio año antes, es propio de un desalmado, de falta de tacto y de respeto, de total indignidad y suprema indecencia política y humana, con el consiguiente cabreo de no pocos simpatizantes y militantes. Haciendo amigos. Qué irresponsabilidad y soberbia, pero qué debilidad esconde semejante actitud.

Dicen que los argumentos ad hominem es lo que tienen, que la historia los devolverá —ya lo está haciendo-, con igual tono, quizá agrandado, y este caso le perseguirá como un verdadero sambenito, con la palabra del Quijote recomendando conductas éticas: «Préciate más de ser humilde virtuoso que pecador soberbio». Y como el acusador opina, son muchos también los que ejercitan el derecho, afirmando que el que acusa en este caso no llega al acusado ni al cordón de los zapatos, que está a años luz de su talla intelectual, humana y política. Y preguntan, como una avalancha, quién es el responsable en Extremadura y lo fue, por ejemplo, en el proceso electoral de Castilla y León en las elecciones de 2011. Y si ya tiene candidato de responsabilidad en el caso de que ocurra lo que se espera en esta Comunidad, de cuyas decisiones a dedo tanto disfrutó. Por cierto, preguntan quién vivió exclusivamente de la política, quién se presentó y ganó más elecciones, el acusador o el acusado. Preguntan y preguntan. Y por qué, en realidad, los que pierden unas y otras elecciones no se preguntan por qué no les quieren votar, acaso hayan hecho algo mal, quizá porque sea tiempo de otros políticos que se acerquen a la realidad con otros ojos. O simplemente, que se acerquen a la realidad, tan alejados de ella que cada día, dicen, representan a menos. Volviendo a la realidad y a la lucha dura y real por la vida, a no pocos se les bajarían los humos, que es lo que más generan. Y el acusador, por si acaso, deberá buscar a quien cargarle las culpas si le da un revolcón político la candidata de Madrid, que se lo dará, afirman y opinan muchos, porque el candidato carece de consistencia, no tiene el don de liderazgo ni carisma y está muy alejado de la realidad. Muchos síntomas de debilidad. Pero seguro que, aun siendo perdedor, se acomodará en algún sillón, como hacen los inútiles vividores de la política. Flaco favor a tantos socialistas de acción y corazón, auténticos, que con frecuencia no se sienten representados por personajes de baja catadura. Todos necesitamos en los tiempos que corren un rearme ético, moral y humano, con las pertinentes derivaciones políticas. Pero, por favor, que nadie sea tan ruin que no deje tranquilos a los muertos. El reciente Premio de Castilla y León de las Letras, Tomás Sánchez Santiago, escribió que «los miserables no respetan ni el silencio de los muertos para intentar hacer un poco de ruido político». Desolador.


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