Sobre el sexo de los ángeles

Creado: 23.03.2026 | 07:33

Actualizado: 23.03.2026 | 07:33

La Escolástica fue la principal corriente filosófica y teológica de la Edad Media, asentada especialmente en la influencia aristotélica, de la que se nutre esencialmente el tomismo, basado, como saben, en las enseñanzas de santo Tomás de Aquino. Uno de los métodos de enseñanza de los escolásticos fueron las quaestiones disputatae, en realidad debates públicos sobre asuntos tanto teóricos como prácticos. Salvando, lógicamente, distancias temporales y contextos, hoy nos producirían rubor y extrañeza algunos de los temas propuestos a estudio y discusión. Como la inútil sobre el sexo de los ángeles, asistimos hoy a otras que, además de inútiles, son maliciosas y falsas como principio.

Me refiero en este caso concreto, y por citar uno de tantos asuntos como podrían traerse ahora a colación, a la reciente desclasificación de varios documentos del 23 F, que el líder de los populares, el señor Feijóo, se apresuró a malinterpretar, con la tergiversación de la historia y su falsificación. Todo el mundo sabe, además, que falta mucho por contar. Pero no todo vale en política, y menos, claro, el intento de confundir, generando permanentemente esas dos Españas irreconocibles e irreconciliables que pretenden llevar unos y otros a la ciudadanía, distantes ellos como árbitros sin fundamento. Trazar la perspectiva de la historia contemporánea sin razonamiento ni análisis, o con el único valor de los intereses políticos, es una afrenta a la verdad. Y en el intento de blanquear la figura del Rey Emérito, a raíz de la documentación referida ampliándola a causa de su estancia fuera del país hay una enorme brecha intermedia y un insulto a la inteligencia. Que vuelva o no nunca dependerá de los documentos del 23 F, ni de un partido u otro, sino de que quiera él o no. Nada ni nadie se lo prohíbe. Si lo hace, eso sí, con las obligaciones de cualquier ciudadano, alejado de la cuestionada inviolabilidad que a tantos desmanes conduce, en otros momentos en su caso, con escándalos suficientes y comportamientos nada edificantes que unos y otros tratan de ocultar bajo toneladas de tierra. Y lo hacen quienes pretenden o dirigen el país, seguramente, mejor muy seguramente, a sabiendas de que la justicia no es igual para todos, ni la sanidad, ni la educación…, pilares básicos de la equidad y la democracia. Déjense, por tanto, de monsergas y de más privilegios, con frecuencia además trasnochados. Cuánto alejan los coches oficiales de la realidad. Deberíamos bajar de una vez a tantos diosecillos falsos de sus peanas. El líder popular debería, a mi juicio, dosificar la ansiedad, que las prisas no son buenas consejeras y a veces dan calabazas. Y el ejercicio de la verdad, con su propia perspectiva histórica, no personal, suele ser buena compañía. No tan buena como la de la señora Álvarez de Toledo, que, con la boca política llena de zumo de limón, pidió desclasificar también el expediente médico del presidente del Gobierno. No se pueden trazar surcos fructíferos con tanto odio en algunas cabezas.


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