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Sean bienvenidos

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30.03.2026

Creado: 30.03.2026 | 06:00

Actualizado: 30.03.2026 | 06:00

La guerra dialéctica de las formaciones políticas se cerró hace un par de semanas en los territorios de Castilla y León, que, según lo adivinado y visto, es una especie de campo de batalla lleno de ruinas y olvido donde se pegan los protagonistas de otros lares. Según lo que se ve, todo, o casi todo se dibuja y gestiona fuera de la Comunidad, y aquí se repiten las consignas, con más acusaciones y descalificaciones que propuestas. Hasta ahí parece, a mi juicio, que llega el interés. Y entre los vaivenes de los despropósitos, las obsesiones, pocas, es verdad, sobre los inmigrantes, que llegan desde posturas muy señaladas y algunos de cuyos dirigentes, curiosamente, lo fueron en su momento. Pareciera que la manía de la culpa que ellos preconizan recayera sobre ellos mismos, sin entender para los demás que el mundo es ancho y ajeno.

Se dice que algunos han olvidado que España fue un país de emigrantes. El tema es que lo sigue siendo. Los movimientos migratorios afectan al 4 % de la población mundial: 304 millones de personas viven fuera de su país de nacimiento. Sin entrar en ningún tipo de análisis, con múltiples causas como origen, la situación de estas personas se caracteriza, en general, por la dureza de la situación. La experiencia personal evita siempre más argumentos que lo constaten. De ahí la necesidad de firmeza frente a la xenofobia irracional y recalcitrante que incluso llena de bulos nuestra sociedad más próxima, que, como tales, no dejan de ser pura falsedad. Arrecia la tormenta sobre todo cuando, como ahora, se inicia el proceso de regularización extraordinaria de medio millón de extranjeros. Sean muy bienvenidos, porque, al margen del respeto de su dignidad y la esperanza de una vida mejor, hacen crecer nuestra economía. Sin ellos, ¡atención!, no sería posible, por más vueltas y odios que quieran dar algunos que defienden la crueldad o en ciertos sectores de la Iglesia ponen trabas, quizá por pura caridad cristiana. Ironías de la fraternidad. Hay muchas evidencias de cómo las puertas de la civilización del cinismo y la hipocresía se van haciendo más grandes. El problema de su necesidad se agravará en algunos sectores por las próximas jubilaciones de una sociedad envejecida que no tiene otro recambio. Para la dureza de algunas actitudes y acusaciones sin fundamento, un par de datos. En León residen prácticamente treinta y un mil extranjeros, con permiso de residencia. Pero los leoneses que se buscan el garbanzo fuera, con problemáticas distintas pero aspirando también a una vida mejor, rondan los sesenta mil. Y sigue creciendo la cifra. Si se da la vuelta a la tortilla, los voceadores del bulo y del descontento, ¿tendrán algo que ofrecer? Y seguramente todos, o muchos, tenemos ejemplos cercanos.

Es verdad, y nadie lo niega ni se niega a ello, que es necesaria una regularización sensata, sin que el migrante pierda derechos por su condición ni tenga más privilegios que el resto. El equilibrio está en la igualdad, en la integración con naturalidad. Es lo que, personalmente, les deseo a todos, con un abrazo de fraternidad, simpatía y agradecimiento.


© Diario de León