Louise es obra cumbre del teatro |
23 de mayo 2026 - 06:01
Soluciones o respuestas no existen para todo, sin embargo pasamos gran parte de la vida buscándolas, llamando a puertas equivocadas y subiendo escaleras de incierto destino, o descendiendo al fondo oculto del subsuelo si hace falta. Ansiando hallar luz en las tinieblas, giramos por activa y pasiva, sin cesar, cual hámsters enjaulados que dan vueltas interminables a una noria improductiva, creyendo que las incógnitas, sufrimientos e incertidumbres encontrarán salidas, sosiego o comprensión. El sino humano es un interrogante mayúsculo, giratorio, oscilante, complejo laberinto en movimiento que apenas responde a preguntas simples. Son excepcionales los casos en que se resuelven dilemas existenciales, pero las artes escénicas pueden obrar esos ‘milagros’ esporádicos mediante creaciones genuinas como la que a título póstumo libera de sus traumas a la reconocida artista Louise Bourgeois. Y no solo a ella. Quien esto escribe también da fe de que ‘Louise’ es obra cumbre del teatro, pues creada por el reconocido coreógrafo suizo Martin Zimmermann, descifra con inteligencia natural muchos de los enigmas o dramas universales, pasados, presentes y futuros.
Se eleva hasta la cúspide creativa o ‘magnum opus’ a un espectáculo teatral, cuando este resulta influyente o decisivo en la carrera personal de un dramaturgo, o bien para la propia dramaturgia, como el punto álgido en la madurez artística y temática de un autor. De ahí que resulte loable definir a ‘Louise’ de Zimmermann como obra cumbre, tanto por su impacto en la época que se produce, como por su profundidad filosófica (hurgando con maestría en la psique humana y sus encrucijadas), junto a la no menos notoria innovación del coreógrafo helvético en su reivindicativa forma de escenificar. Martin califica a su escenario como “invenciones espaciales con vida propia. Sillas, mesas, puertas o escaleras no son meros accesorios,........