Jerez: Antonio Luis Rodríguez Romero y su vocación radiofónica

04 de mayo 2026 - 04:42

La vocación no es un recurso, sino un decurso. La vocación no acentúa ningún pretexto, más bien sopesa todos los contextos. La vocación no deviene gris perla. La vocación huye de los estandartes clandestinos, y de los embozos de crédula ponzoña. La vocación jamás carga con la cruz de la envidia porque fluctuó pura a nativitate. La vocación tiene trazas de tótem. Orfebre y yeso. La vocación y la oportunidad se profesan amor platónico. La vocación a veces descansa, anónima, en el vientre de la paciencia. Aguarda con expectativas la versallesca noche de gala de su estreno. La vocación es hebra y tejido pero nunca jamás trizas e intemperie. Al jerezano Antonio Luis Rodríguez Romero el destino profesional lo situó en los derroteros del arte y el diseño gráfico, del dibujo y la docencia: y en estas lides se ha defendido bien que mal durante décadas -como un jabato de la comunicación lectiva-. Ha sabido bandearse el cobre, ganarse sin intermedios las habichuelas, con el sudor de su frente y el temple de su trazo creativo. Pico pala, martillo pilón. No hace ascos sino a cuanto le provoca dolencia de espíritu. Antonio Luis es, por encima de cualquier otra componenda, un alma libre.

Ya de chiquillo y aun ulteriormente pegaba la oreja -en sus tiempos muertos, en sus deshoras, en los corchetes del asueto- a programas como ‘Medianoche’ de Antonio José Alés, ‘La........

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