Los ‘Therians’

11 de marzo 2026 - 05:27

De niño, cuando la inocencia no tiene interferencias sospechosas, bautizas a los compañeros con la certeza directa de lo que nos parece: llamas jirafa, al que tiene mucho cuello y es finústico y alargado; gato, al portero que se tira con elasticidad; loro, al bocazas; hipopótamo, a quien zampa sin medida; sardino, al engullidor de arenques; rana, a quien salta como batracio; moniso, a quien el potro y el plinto le resulta tan fácil como a los micos saltar de rama en rama.

Así hasta el infinito, dando en el clavo con la inocencia burlona. Los profesores no eran una excepción: buldog, por el entrecejo que ponía cuando preguntaba la lección; conejo, por el rictus de su sonrisa; tortuga, por lo lento y plasta de sus clases; caballo, por lo bruto que era y las coces que propinaba. No escapaba nadie a la consideración therian sin que tuviéramos pajolera idea de lo que significaba o suponía. Al parecer, la cosa ha cambiado y el fenómeno therian preocupa más allá de la guasa o la patología posible. Therian (θηρίον -theríon) significa literalmente ‘bestia’ o ‘animal salvaje’. Hay gente que se identifica total o parcialmente con un animal no humano.

Nos tendríamos que retrotraer a la mitología griega para descubrir en el centauro a criaturas con torso y cabeza humanos unidos al cuerpo de caballo; los sátiros, seres humanos, mitad cabra, asociados a la naturaleza y el desenfreno; minotauros, híbridos con cuerpo humano y cabeza de toro; sirenas, con cuerpo de pez; arpías, con cuerpo de ave…No acabaría de poner........

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